A veces no resulta nada fácil identificar a las víctimas ni ver las redes organizadas que comercian con seres humanos
Actualmente no resulta fácil identificar a las víctimas de la explotación –ya sea sexual, a través de trabajos forzados, la esclavitud, la venta de niños, la extracción de órganos o el reclutamiento forzoso- por parte de redes organizadas que comercian con seres humanos.
Y ello porque se trata de un delito invisibilizado sobre el que existe poca información. Por ello, la Conferencia Episcopal Peruana empezó esta semana la campaña Compartir 2013 dedicada a la trata de personas.











