3 marzo, 2016

HERO GOSPEL MAR 03 © France Stele

© France Stele

"Si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios"
  • Texto del Evangelio (Lc 11,14-23):

    En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: "Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama".

    Artículo originalmente publicado por evangeli.net

  • Comentario del Rev. D. Josep GASSÓ i Lécera (Ripollet, Barcelona, España)

    Hoy, en la proclamación de la Palabra de Dios, vuelve a aparecer la figura del diablo: "Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo" (Lc 11,14). Cada vez que los textos nos hablan del demonio, quizá nos sentimos un poco incómodos. En cualquier caso, es cierto que el mal existe, y que tiene raíces tan profundas que nosotros no podemos conseguir eliminarlas del todo. También es verdad que el mal tiene una dimensión muy amplia: va “trabajando” y no podemos de ninguna manera dominarlo. Pero Jesús ha venido a combatir estas fuerzas del mal, al demonio. Él es el único que lo puede echar.

    Se ha calumniado y acusado a Jesús: el demonio es capaz de conseguirlo todo. Mientras que la gente se maravilla de lo que ha obrado Jesucristo, "algunos de ellos dijeron: ‘Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios’" (Lc 11,15).

    La respuesta de Jesús muestra la absurdidad del argumento de quienes le contradicen. De paso, esta respuesta es para nosotros una llamada a la unidad, a la fuerza que supone la unión. La desunión, en cambio, es un fermento maléfico y destructor. Precisamente, uno de los signos del mal es la división y el no entenderse entre unos y otros. Desgraciadamente, el mundo actual está marcado por este tipo de espíritu del mal que impide la comprensión y el reconocimiento de los unos hacia los otros.

    Es bueno que meditemos cuál es nuestra colaboración en este “expulsar demonios” o echar el mal. Preguntémonos: ¿pongo lo necesario para que el Señor expulse el mal de mi interior? ¿Colaboro suficientemente en este “expulsar”? Porque "del corazón del hombre salen las intenciones malas" (Mt 15,19). Es muy importante la respuesta de cada uno, es decir, la colaboración necesaria a nivel personal.

    Que María interceda ante Jesús, su Hijo amado, para que expulse de nuestro corazón y del mundo cualquier tipo de mal (guerras, terrorismo, malos tratos, cualquier tipo de violencia). María, Madre de la Iglesia y Reina de la Paz, ¡ruega por nosotros!

    Artículo originalmente publicado por evangeli.net

  • Lectio Divina

    Invocamos al Espíritu Santo

    Espíritu Santo llena de alegría y paz mi corazón y da sabiduría a mi mente para poder entender la Palabra de Dios.
    Amén.

    1. Lectura, ¿Qué dice el texto?

    Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
    Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
    Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.

    Siguiendo este texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu atención, tu interés?

    2. Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?

    El Señor nos sigue llevando por este gran misterio del poder de la "Oración", hoy nos dice "la fuerza del dedo de Dios ante los demonios", y podemos entenderlo también como "La fuerza del dedo de Dios ante nuestros pecados, tentaciones, debilidades y problemas", todos sin excepción sufrimos de esto, pero el Señor nos dice, "Ora", "Insiste" que Dios te enviará el Espíritu Santo y entonces cuando tengamos paz en nuestra vida, sabremos que ha "Llegado el Reino de Dios", ¿Oro al Señor y al Espíritu Santo para que me ayude ante mis demonios, mis pecados, mis tentaciones, mis debilidades, mis problemas y así llegue a mi el Reino de Dios?, ¿Me fortalezco con la oración para estar seguro de todo cuanto soy, hago y digo?

    Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal?

    3. Oración, ¿Qué le decimos a Dios?

    Sí Señor, quiero sentir el dedo de Dios sobre mi, sentir esa paz que solo tú sabes dar, quiero orar y decirte que te necesito, que soy un humano que es débil ante tantos demonios, ante los pecados, las tentaciones, ante los problemas. Tu me fortaleces en oración y me guías en lo que hago y digo, te necesito a cada momento mi Señor porque solo contigo puedo llegar al Reino de Dios.

    Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu oración personal?

    Cada uno pone sus intenciones.

    Amén.

    4. Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?

    "Si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes". R)

    Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la palabra o frase o párrafo o actitud que te ayuda a recordar este texto?

    5. Acción, ¿A que me comprometo con Dios?

    1. Reconocer cuales son nuestros demonios.
    2. El poder de la Oración, es el dedo de Dios sobre nosotros. Oremos y pidamos por todo lo que necesitamos del Señor para que día a día nos fortalezcamos en él y así podamos vencer a nuestros demonios

    Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la acción concreta que te invita a realizar?

    www.fundacionpane.com - www.cristonautas.com

Public domain

Santo del Día

Santa Catalina Drexel

Una gran luchadora contra la injusticia y la discriminación racial en Estados Unidos

Nació en Filadelfia, Pennsylvania, Estados Unidos, el 26 de noviembre de 1858. Era la segunda hija de un filántropo, el conocido financiero Francis Anthony Drexel. Perdió a su madre Hannah Jane Langstroth al mes de nacer. Francis contrajo nuevo matrimonio con Emma Bouvier, y ambos educaron a las niñas –dos habidas en el primer matrimonio del banquero– para que compartiesen sus posesiones, inculcándoles la idea de que sus cuantiosos bienes eran un simple préstamo que habían recibido. Catalina llevó a rajatabla esta enseñanza. En su casa se abrían las puertas constantemente a los necesitados. Además, su padre ejercía un mecenazgo sobre ellos con el cariz evangélico del anonimato: dar sin que nadie lo sepa.

En ese amplio abanico de receptores, el Sr. Drexel incluía a los sacerdotes que ejercían su admirable labor pastoral entre los desfavorecidos. Junto a estas acciones caritativas, oraban y asistían a misa comunitariamente. Las tres hermanas recibieron una espléndida formación. La gran visión de Emma propició la inclusión de otras enseñanzas útiles y prácticas para la vida cotidiana de las jóvenes: confección y cocina, complementarias al eficaz aprendizaje que les proporcionaba la labor asistencial que llevaban a cabo. De este modo se acostumbraron a apreciar el valor del esfuerzo y a ser agradecidas por lo que tenían, entre otras virtudes que adquirieron como la sencillez y la humildad.

Durante unos años, la familia gozó de la situación ventajosa que tenía, viajando en completa armonía por distintos países de Europa que abrieron los ojos de Catalina a un mundo nuevo, desconocido, lleno de rica tradición espiritual en su cultura. Cuando tenía 21 años ese paradisíaco hogar se quebró por la súbita enfermedad de Emma.

Y durante tres años ella se convirtió en su ángel tutelar. La cubrió de atenciones con exquisita ternura, y constató las crudas aristas del dolor. Ningún bien de este mundo pudo devolverle la salud y la vida a Emma. Catalina entendió de golpe, y de manera definitiva, la futilidad de las riquezas. En enero de 1883 Emma fallecía, y en noviembre de ese año el resto de la familia fue a Venecia. Allí una imagen de María en la Basílica de San Marcos se hizo notar para Catalina recordándole el gratis data evangélico. Quedaba marcado su acontecer.

Dos años más tarde moría su padre y heredaba una gran fortuna. Pero quedó destrozada, y buscando otros aires viajó a Europa nuevamente. Poco antes había recorrido con su familia el oeste de los Estados Unidos y estaba impactada por las carencias que detectó. En Alemania buscó misioneros para paliarlas, y desde allí se trasladó a Roma con la misma idea.

En la audiencia mantenida con León XIII, esta laica solicitó que le enviara personas entregadas para las misiones que financiaba. El pontífice hizo notar que ella misma podía ser misionera, una propuesta que Catalina acogió con visible sorpresa ya que no había pensando en esa opción vital. Conoció a los indios americanos y a los afro-americanos viendo in situ las pésimas condiciones de vida. Y en 1887 estableció la escuela St. Catherine Indian School en Santa Fe, Nuevo México.

Trece nuevos centros fundados en cuatro años dan idea de su ardor apostólico. En su ánimo pesaba desde hacía mucho tiempo su anhelo de ser religiosa, aunque su director espiritual, el obispo James O’Connor no lo tenía tan claro. Pensaba más en las dificultades que le esperaban y le sugirió orar.

Como en 1888 seguía experimentando el anhelo de consagrarse, el prelado la animó a fundar una Institución, hasta entonces desconocida, que tuviera entre sus fines la asistencia de indios y negros. «La responsabilidad de semejante llamada me abruma, porque soy infinitamente pobre en las virtudes necesarias», dijo ella humildemente. Pero el 19 de marzo, bajo el amparo de san José, dio el paso.

El obispo murió sin ver materializada la Obra que finalmente surgió con la ayuda del arzobispo de Filadelfia que alentó a Catalina. Emitió los votos en febrero de 1891 y fundó la Congregación de las Hermanas del Santísimo Sacramento. Donó toda su herencia reservándose lo imprescindible para su mantenimiento, y poco a poco puso en marcha casi 60 escuelas y misiones extendidas por el oeste y sudoeste de Estados Unidos. Creó la institución de educación superior Xavier University en Louisiana y se manifestó contra la injusticia y la discriminación racial.

El camino no fue fácil, pero en la contrariedad entrevió la riqueza de un itinerario único que conduce a la vida eterna: «Cada prueba que sufrimos, manifestó, es un acto de misericordia de Dios, para que podamos desatarnos de la tierra y aproximarnos a Dios».

Sufrió una grave enfermedad que la mantuvo prácticamente inmóvil durante 18 años. Entonces pudo dedicarse por completo a una vida de adoración y contemplación. Encarnó lo que había expresado en otro tiempo: «La aceptación humilde y paciente de la cruz, sea cual fuera su naturaleza, es la obra más elevada que podamos hacer». Murió el 3 de marzo de 1955. Juan Pablo II la beatificó el 20 de noviembre de 1980. Y él mismo la canonizó el 1 de octubre de 2000.

Artículo publicado originalmente por evangeliodeldia.org