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El obispo de Mostar: “Las apariciones de Medjugorje no son auténticas”

© Mate T. Vasilj / ...your local connection / Flickr
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Un juicio que ahora compete a la Congregación para la Doctrina de la Fe

El artículo que publicó hace dos días el obispo de Mostar, bajo cuya jurisdicción se encuentra por el momento Medjugorje, es muy significativo, comenzando por el título. Las “apariciones” de los primeros siete días en Medjugorje es una acusación con la que monseñor Ratko Peric, desde siempre en contra de cualquier credibilidad del fenómeno, trata de desmantelar las «”apariciones” justamente en su primera fase, utilizando material ya conocido y publicado desde hace muchos años.

Esa fase en la que la comisión creada por Benedicto XVI y guiada por el cardenal Camillo Ruini reconoció, por el contrario, elementos sobrenaturales. La relación entregada a Francisco en 2014 y fruto del trabajo de cuatro años, sugería al Pontífice que procediera solamente con el reconocimiento del fenómeno de las primeras semanas.

Pero lo que más sorprende es la coincidencia temporal. Peric publicó el artículo a poco tiempo de la llegada del enviado especial del Papa, el arzobispo de Varsovia-Praga Henryk Hoser, encargado de “adquirir conocimientos más profundos sobre la situación pastoral de aquella realidad y, sobre todo, sobre las exigencias de los fieles que allí llegan en peregrinaje y, con base en ellas, sugerir eventuales iniciativas pastorales para el futuro”.

Se sabe que el mandato de Hoser no tiene que ver con la autenticidad de las apariciones, sino solo con el cuidado pastoral de los fieles y con la solución de los atávicos problemas que en la zona oponen desde hace tiempo a los frailes franciscanos, titulares de la parroquia, con el obispo de Mostar.

Peric en su artículo critica cualquier tendencia a considerar auténtico el fenómeno de Medjugorje: “La posición de esta Curia por todo este periodo ha sido clara y resuelta: no se trata de verdaderas apariciones de la Bienaventurada Virgen María”. Y critica justamente las conclusiones (nunca publicadas) de la comisión Ruini.

“Aunque a veces se haya dicho que las apariciones de los primeros días podrían ser consideradas auténticas y que luego se habría sumado una superposición por otros motivos, principalmente no religiosos, esta Curia ha promovido la verdad también en relación con estos primeros días. Después de haber transcrito las grabaciones de las entrevistas que se llevaron a cabo, en la primera semana, en la oficina parroquial de Medjugorje, entre el personal pastoral y los chicos y chicas que habían afirmado haber visto a la Virgen, con plena convicción y responsabilidad exponemos los motivos por los cuales nos parece evidente la no autenticidad de los presuntos fenómenos. Si la verdadera Virgen, Madre de Jesús, no se apareció (como de hecho no sucedió), entonces hay que aplicar a todo las siguientes fórmulas: “presuntos videntes”, “presuntos mensajes”, “presunto signo visible” y “llamados secretos””.

Con base en las grabaciones de las entrevistas de esos primeros días, el obispo de Mostar afirma que surge “una figura ambigua. La figura femenina que se habría aparecido en Medjugorje se comporta de manera completamente diferente a la verdadera Virgen, Madre de Dios, en las apariciones reconocidas hasta ahora como auténticas por la Iglesia: normalmente no habla primero; ríe de manera extraña; ante ciertas preguntas desaparece y después vuelve; obedece a los “videntes” y al párroco que la hacen bajar de la colina a la iglesia contra su voluntad. No sabe con certeza por cuánto tiempo aparecerá; permite que algunos presentes pisoteen su velo extendido por el suelo, que toquen su vestido y su cuerpo. Esta no es la Virgen evangélica”.

Peric hizo notar el “extraño temblor” que uno de los videntes, Ivan Dragićević, “en la conversación con al capellán fray Zrinko Čuvalo (1936-1991), dice haber percibido, el primer día, un “temblor” de las manos de la aparecida. ¿Cuál “temblor”? Tal percepción puede solo suscitar no solo una fuerte sospecha, sino también una profunda convicción de que no se trata de una auténtica aparición de la Bienaventurada Virgen María”.

Otras críticas del obispo se relacionan con la fecha y el aniversario de las “presuntas apariciones”, que comenzaron el 24 de junio de 1984, aunque se haya decidido que la fiesta anual se celebre el día 25 de junio, día en el que supuestamente todos los videntes habrían presenciado las apariciones.

Las argumentaciones del obispo continúan: los ““videntes”, desde el inicio del segundo día, pidieron a su figura algún “signo” como prueba de la autenticidad de la aparición. Según Ivanka, la aparecida dio el “signo” moviendo las manecillas del reloj de Mirjana: “el reloj giró por completo”, “y ella dejó un signo en el reloj”. Más que ridículo es extraño”.

Y aún más: Ivanka “está segura de que la figura dejará un signo en la colina, tal vez bajo forma de agua. ¡Después de casi cuatro décadas no existe ningún signo, ni agua, solo fantasías!”, dice el obispo.

Y durante los primeros siete días: “la aparecida no toma ninguna iniciativa, no comienza a hablar primero nunca. A las preguntas de los “videntes” responde de manera genérica, más bien ambigua, inclinando la cabeza, postergando a otro momento, prometiendo el milagro de la curación y dejando un mensaje a la gente: “Que la gente crea firmemente como si me viera”. Y también a a los franciscanos: “que crean firmemente””.

El obispo también recuerda que no coinciden las descripciones de los vestidos de María. “Según las conversaciones con los “videntes”, la aparecida se viste de manera diferente. La figura tenía el vestido, dice Ivan, “de color azul” el primer día; según Ivanka, “de color café” el segundo día; según los otros “videntes”, “de color gris”: Jakov, Mirjana e Ivanka el sexto día”.

Para concluir, Peric denuncia “manipulaciones intencionales. El interlocutor de los “videntes”, fray Jozo Zovko, párroco, se muestra muy nervioso porque la figura aparecida no manda mensajes concretos para la gente ni para los frailes; porque no desciende de la colina a la iglesia en donde está su estatua; es más, se pregunta si podría “obligar” (¡así, literalmente!) a la Virgen a que baje y se aparezca en la iglesia”.

El padre Zovko: “Me interesa esto Mirjana: si la Virgen no se apareciera en la iglesia, ¿ustedes pueden obligarla a que se aparezca en la iglesia? Tal vez lo haría, ¿no es cierto? ¿Qué opinas?”. Mirjana: “No sé. No hemos reflexionado sobre eso”. El padre Zovko repite: “Yo creo que podrían obligarla: “Virgen, pido que Tú te me aparezcas en la iglesia”. ¿Qué opinas?”. Y luego Mirjana cede y piensa que esto “sería mejor, porque entonces ni siquiera la policía nos buscaría…””.

Y así, concluye el obispo Peric, “con las manipulaciones, las “apariciones” se mudaron a la iglesia el primero de julio de 1981. Este “obligar” a la aparecida a bajar y aparecerse en la iglesia es un juego mágico, y no el Evangelio de Cristo”.

La conclusión del obispo de Mostar es que no se puede hablar de fenómenos sobrenaturales. “Teniendo en cuenta todo lo que ha sido examinado y estudiado por esta Curia diocesana, incluido el estudio de los primeros siete días de las presuntas apariciones, se puede pacíficamente afirmar: ¡la Virgen no se apareció en Medjugorje!”.

El obispo había afirmado lo mismo en otros textos del pasado. Las grabaciones a las que alude fueron transcritas hace tiempo, traducidas al croata, al francés y al inglés, y publicadas en tres volúmenes. Estos materiales también fueron analizados con atención por la comisión guiada por el cardenal Ruini.

Lo que sorprende es que justamente en el momento en el que la Santa Sede decide nombrar a un enviado especial del Papa encargado de verificar los problemas existentes para el acompañamiento pastoral de los peregrinos, el obispo haya decidido intervenir de esta manera tratando de condicionar el juicio sobre la naturaleza sobrenatural de las apariciones. Un juicio que ahora compete a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

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