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Haz lo que amas: ¿Un simple eslogan o la mejor idea para desarrollar la vida laboral?

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Me encontré con la idea de que, para que el trabajo atraiga a un joven, tiene que ser como Facebook... Siempre algo nuevo, con las personas que son mis amigos, y que le pueda poner “me gusta”...

Anna Sosnowska: Haz lo que amas y no volverás a trabajar. Elige una profesión que te gusta y nunca te cansarás. […] ¿Son sólo pegadizos eslóganes de las técnicas del coaching, y las personas adultas y serias deberían alejarse de ellos? ¿O tal vez hay algo en ello y vale la pena buscar un trabajo que nos guste?

Dariusz Duma: Por supuesto que sí. Por, al menos, varias razones. En primer lugar, los occidentales de hoy en día están en busca de autenticidad y de la verdad: en las comunicaciones, en las emociones, en los hechos, en la planificación de la vida.

En segundo lugar, le dedicamos al trabajo cada vez más tiempo y energía – si no nos gusta, tarde o temprano surgirán problemas. Curiosamente, tienden a desplazarse a otras esferas. Cuando algo va mal en el trabajo, sufren nuestras emociones, relaciones, salud, pensamos que nada tiene sentido…

Y, en tercer lugar […]. En la época del comunismo se iba a currar simplemente. No creo que demasiadas personas (excepto, tal vez, los artistas) se preguntaban – si tenían que amar ese trabajo o no. […]

La generación Y no está interesada en un trabajo que no ama. Prefiere realizar sus sueños y pasiones…

Son distintos, viven en otro mundo, tienen experiencias diferentes. Pueden aprender de nosotros y nosotros de ellos. Ya sabemos que la transacción: “Voy a darlo todo de mí mismo para obtener a cambio el dinero, el reconocimiento y el ascenso en el trabajo” suena a un pacto con el diablo.

Pero recordemos, ¿cuál es la diferencia de nuestra situación en la vida? A muchos les sonaba – y probablemente, a muchos, aún les sigue sonando – el principio de “Ofrécete a ti mismo y a tu tiempo, y obtendrás la libertad y la seguridad”. La generación joven ya disfruta de la libertad y de la seguridad (por supuesto gracias a los padres que curraron antes). ¿Para qué entonces tendrían que ofrecer su tiempo y a sí mismos para conseguirlas?

Al aconsejar a grandes y ricos empresarios, surgen situaciones de lo más divertidas. No saben que hacer y casi se arrancan el pelo de la cabeza insistiendo en que sus hijos quieran hacerse cargo de sus negocios e interesarse por la empresa. Los hijos lo ven de otra manera.

¿Tal vez podría ser otra persona que se ocupase de la empresa? Empleemos a un gerente, yo más bien quiero disfrutar. En otras palabras – hacer lo que no pudo hacer ni mi padre, ni mi madre, que de hecho, ganaron dinero, pero arruinaron su vida.

El poder de la llamada: “Haz lo que amas”, surge, en gran medida, del punto de unión de la experiencia de la antigua generación X y de la nueva Y. Esto sucede en todas partes del mundo. En nuestro país (en Polonia) ve reforzada por la historia de las últimas décadas.

¿Sin embargo, existen profesiones que no se pueden ejercer sin amor?

[…] siempre han existido y espero que sigan existiendo, las profesiones como servicio y son vocacionales. Confío que esto se pueda aplicar con respecto a un médico, farmacéutico, profesor, científico, cura, soldado, policía, artista, y, tal vez en parte, a un abogado y político…

Desde siempre se ha sabido que estas profesiones no funcionaban sin amor. El lenguaje de la vocación del servicio, funcionaba probablemente también debido a lo poco que pagaban por ellas – incluida la satisfacción de la misión desempeñada…

Independientemente del caos del mundo y de la volatilidad de las carreras, a lo mejor vale la pena cultivar el pensamiento de sí mismos en términos de ”¿tengo vocación de algo?” Apliquemos esto en las profesiones tradicionalmente llamadas como “misioneras”, pero no pongamos restricciones innecesarias. ¿Por qué no tienen que haber conductores o camareros con una clara “misión y vocación”? Es lo desearía para mi mismo y para todo el mundo.

El “Haz lo que amas” como estrategia de la vida profesional tiene una ventaja, que vale la pena recordar: es más saludable. Resulta que los que trabajan con el corazón, tienen menos problemas con la hipertensión, úlceras, con la columna vertebral y diabetes que aquellos que están trabajando “a la fuerza”. La fuerza de cohesión, estar aquí y ahora, el compromiso personal, la concentración – cansan menos. Te recuperas más rápido si te espera un trabajo que te gusta.

¿Esto puede ser un criterio importante de selección y de cambio de actividad?

Naturalmente, si no fuera por el hecho de que en nuestro mundo loco cada vez hay más opciones. El difícil arte de la elección se vuelve cada vez más difícil. Hay estudiosos que sostienen que el mercado libre nos ofrece demasiadas oportunidades a las que no podemos hacer frente. Incluso postulan que, de alguna manera, las limitemos artificialmente. Puede ser frustrante cuando en la tienda, incluso una pequeña, te seducen veinte tipos de café. Hay muchas más opciones en la vida y nosotros no estamos preparados…

A veces, la estrategia para hacer frente al estrés de la elección es la de “coger lo más cercano”, ignorando el hecho de que tenemos otras opciones. El “desafortunado don de la libertad” de Tischner adquiere un nuevo significado. Sólo, por supuesto – y lo conocemos de sobra – donde está la libertad, está la responsabilidad. Los impulsos, deseos, placer, sueños, pero también las consecuencias, objetivos, resultados… El padre Tischner dijo una vez en una conferencia: “Rara vez nos sentimos tan libres como cuando bailamos, y cómo sería de tonto bailar en contra a la música que suena”.

Tengo la impresión de que la generación joven está buscando su lugar en la vida. Que cree realmente en este “camino de la libertad” y toma en serio lo que nosotros no tomamos en los últimos años – encuentra un trabajo que se adapte a ti, que te desarrolle, que te inspire. Eso es bueno, pero al mismo tiempo es un fenómeno nuevo y exigente para los empleadores. Me encontré con el enfoque, que para que el trabajo atraiga a un joven debe ser como Facebook…: siempre algo nuevo, con mis amigos y que pueda poner “me gusta”… “Voy a tratar a probar si este trabajo va conmigo y si se ajusta a mi modelo de vida y si voy a ser capaz funcionar bien en él”, en lugar de “tengo que enchufarme aquí de alguna manera, sobrevivir, todo irá saliendo”.

Así que ¿enamorados del trabajo, pero a gusto y sin compromiso?

Sin el amor cada vez es más difícil. ¿Es posible sin compromiso? El trabajo es cada vez más exigente, no sólo en cuanto a los logros de los resultados y el rendimiento. Se requiere la participación de toda la persona. Puedo imaginar a la contable hace veinte años, que simplemente rellenaba los libros desde las siete de la mañana hasta las tres de la tarde y se iba a su casa porque allí estaba su vida real. Hoy en día, las horas de trabajo se atrasaron, de las nueve de la mañana hasta las siete de la tarde, a modo más práctico. El trabajo nos quiere ocupar todo el día, e incluso, se convierte simplemente en el contenido de la vida – desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Lo tendremos que amar y aceptar como propio, porque de lo contrario no viviremos nuestra propia vida durante la mayor parte de nuestro tiempo.

El texto es un fragmento del libro de Dariusz Duma “El corazón y la cartera. Ser uno mismo en el trabajo” (ed. W drodze)

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