Espiritualidad

El Papa Francisco, dolorido por una mujer que abortó porque…

La Audiencia General es 'gratis' advierte el Pontífice: no se dejen timar cuando vengan a verme

El Papa Francisco, dolorido por una mujer que abortó porque…

© Antoine Mekary / ALETEIA

El papa Francisco habló hoy de la esperanza cristiana que no se rinde a los falsos ídolos de “la vanidad, el dinero, la fama, el poder, el éxito, las ideologías” que paralizan y no dan felicidad.

Lo hizo durante la audiencia general este miércoles 11 de enero en el Aula Pablo VI.

En este sentido, el Papa se refirió al dolor que sintió cuando una mujer contaba porque había abortado.

“Da dolor al alma, lo que una vez, hace muchos años, he escuchado en otra diócesis, una mujer, una mujer muy buena, muy bonita y que se jactaba de su belleza, comentaba como si fuera natural: ‘Si, he tenido que abortar porque mi físico es muy importante’. Así…estos son los ídolos que te llevan por el camino equivocado. Y no te dan la felicidad”.

El Papa insistió que la felicidad y la esperanza no provienen de “la belleza física y la salud”, entre otros ídolos. Ídolos por “los cuales sacrificar todo”, que “confunden la mente y el corazón, y en lugar de favorecer la vida, llevan a la muerte”.

La ‘esperanza cristiana’ es el nuevo tema del ciclo de reflexiones del Pontífice. En esta ocasión, basado en la meditación del Salmo 115. Las falsas esperanzas en los ídolos (Sal 115, 4-5.8-11).

De esta manera, pidió a los fieles de poner  su confianza “en lo que verdaderamente pueda ayudar a vivir y dar sentido a la existencia”.

“El hombre, al buscar seguridades tangibles y concretas, cae en la tentación de las consolaciones efímerasdinero, alianza con los potentes, mundanidad, falsas ideologías— que parecen colmar el vacío de soledad y mitigan el cansancio de creer”.

Se trata de ídolos que hacen que sus seguidores se les parezcan. Personas inmovilizadas sin esperanza.

No se tiene nada que decir, se es incapaz de ayudar, cambiar las cosas, sonreír, donarse, amar“.

“El hombre en cambio ha de ser imagen de Dios, confiando y esperando en su gracia y bendición”, indicó.

Adivinos y sus falsas esperanzas 

El Sucesor de Pedro también habló de las falsas esperanzas que provienen de los adivinos y los clarividentes.

“Una vez tenía que ir de una iglesia a otra, mil metros más o menos, que hice caminando. Había un parque en el medio, en el parque habían pequeñas mesitas donde estaban sentados los clarividentes, estaba lleno de gente, hacían la fila. Y tu le dabas la mano y comenzaban.

El discurso era siempre el mismo: ‘Hay una mujer en tu vida, hay una sombra que viene, pero todo sale bien’ y luego pagabas. ¡Y esto te da seguridad! La seguridad – permítaseme la palabra- de una estupidez, pero esto es un ídolo. He ido al clarividente, ha barajado las cartas – yo sé que nadie de ustedes hace estas cosas, eh! – y he salido mejor.

Recuerdo a esa película ‘Milagro en Milán’…Te hacen pagar para que te alaben y te den una falsa esperanza. Este es el ídolo y nosotros estamos tan ligados, compramos falsas esperanzas”.

El Pontífice indicó que en cambio está la “esperanza de la gratuidad”, la esperanza que ha traído Jesucristo “dando la vida por nosotros” y de la que “no confiamos tanto”.

Después de la catequesis, el Papa saludó a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica.

“Los invito a poner plenamente su confianza en el Señor para que de su vida brote la alabanza al Dios vivo y verdadero, que por nosotros nació de María, murió sobre la cruz y ha resucitado en la gloria”.


¡Atención! las boletas para entrar a la Audiencia General son gratis: Palabra de Papa Francisco 

Por otro lado, durante sus saludos en italiano, el Papa Francisco advirtió a los fieles y los peregrinos que personas sin escrúpulos venden las boletas que distribuye gratis la Casa Pontificia y sirven para acceder ordenadamente y en seguridad a las audiencias generales y otros eventos en la plaza de San Pedro y el Vaticano.

“Ahora quiero decirles una cosa que no quería decir…para entrar a la audiencia están las boletas y escrito en uno dos, tres, cuatro idiomas, dice en el papel que es gratuita”.

“Para entrar a la audiencia sea en el aula (Pablo VI) que en la Plaza de San Pedro no se debe pagar. Es gratis. Es una visita gratuita que se hace al Papa para hablar con el Obispo de Roma, pero he sabido que existen astutos que hacen pagar la boleta…si alguien les dice que para ir a la audiencia con el Papa hay que pagar algo, te están robando…¡ten cuidado!

Esto es gratuito (con en mano una boleta roja), porque ésta es la casa de todos. Y quien dice ‘de hacer pagar la entrada’ comente un delito. Ese hombre y esa mujer es un delincuente y esto no se hace. ¡Entendido!”.

Por último, el Papa saludó a los novios, los recién casados, los enfermos. La audiencia general concluyó con el canto del Padre Nuestro (Pater Noster) y la bendición apostólica.


La catequesis del Papa: 

Tras la celebración del mes de diciembre y en la primera parte del mes de enero del tiempo de Adviento, Francisco recordó que esta parte del año despierta en el pueblo de Dios la esperanza.

Esperar es una necesidad primaria del hombre: esperar en el futuro, creer en la vida, lo que viene llamado ‘pensar positivo’.

Falsas esperanzas 

“Pero es importante que esta esperanza se coloque en lo que realmente puede ayudar a vivir y dar un sentido a nuestra existencia”.

Francisco dijo que esta era la razón por la cual, la Sagrada Escritura nos “advierte contra las falsas esperanzas” del mundo.

“Y lo hace de muchas maneras”. En este sentido, denuncia “la falsedad de los ídolos” que están continuamente tentando al hombre.

“Especialmente los profetas y los sabios insisten en esto, tocando un punto neurálgico del viaje de la fe del creyente. Porque la fe es confiar en Dios, quien tiene fe confía en Dios”.

Pero, en el momento en el que el hombre, “choca con las dificultades de la vida”, él  “experimenta la fragilidad de esa confianza y siente la necesidad de varias certezas, de seguridades tangibles, concretas”.

Dudas  

“Yo confío en Dios, pero la situación es muy mala, yo necesito de una certeza concreta ¡Y ahí está el peligro!”, advirtió el Papa dejando las hojas preparadas y mirando a los fieles y peregrinos presentes.

Entonces, es cuando “nos vemos tentados a buscar consuelos también efímeros, que parecen llenar el vacío de la soledad y aliviar la fatiga del creer”.

Seguridad que pensamos puede “dar el dinero o la alianza con los poderosos, o en lo mundano, en las falsas ideologías”.

“A veces buscamos” esas seguridades “en un Dios que puede doblarse a nuestras peticiones y mágicamente tomar medidas para cambiar la realidad y para que sea lo que queremos; un ídolo, de hecho, que en sí mismo no puede hacer nada, impotente y engañoso”.

Ídolos 

“A nosotros nos gustan los ídolos, nos gustan mucho. Una vez tenía que ir de una iglesia a otra, mil metros más o menos, que hice caminando. Había un parque en el medio, en el que había pequeñas mesitas donde estaban sentados los clarividentes, estaba lleno de gente, hacían la fila. Y tu le dabas la mano y comenzaba.

El discurso era siempre el mismo: ‘Hay una mujer en tu vida, hay una sombra que viene, pero todo sale bien’. y luego pagabas ¡Y esto te da seguridad! La seguridad – permítaseme  la palabra- de una estupidez, pero esto es un ídolo. He ido al clarividente, ha barajado las cartas – yo sé que nadie de ustedes hace estas cosas, eh! – y he salido mejor.

Recuerdo a esa película ‘Milagro en Milán’ qué nariz, qué cara, son 100 liras (la moneda de Italia antes del euro). Te hacen pagar para que te alaben y te den una falsa esperanza. Este es el ídolo y nosotros estamos tan ligados, compramos falsas esperanzas”.

El Pontífice indicó que en cambio está la “esperanza de la gratuidad”, la esperanza que ha traído Jesucristo “dando la vida por nosotros” y de la que “no confiamos tanto”.

“Un Salmo lleno de sabiduría representa de una manera muy sugerente la falsedad de estos ídolos que el mundo ofrece a nuestra esperanza y a la que los hombres de todas las edades se ven tentados a confiar. Es el Salmo 115, que dice lo siguiente:

Sus ídolos no son más que oro y plata, 
una obra de la mano del hombre. 
Tienen boca pero no hablan, 
 ojos, pero no ven , 
 orejas, pero no oyen, 
nariz, pero no huelen. 
Tienen manos, mas no palpan, 
pies, pero no andan, 
ni un susurro sale de su garganta. 
¡Que sean como ellos los que los fabrican 
y todos los que en ellos tienen confianza! (V 4, 15)
El Sucesor de Pedro explica que el salmista es irónico al hablar de la realidad de estos ídolos “construidos no solo con nuestras manos, sino con nuestra mente”. Cuando la realidad limitada es transformada “en absoluto” o “cuando reducimos a Dios a nuestros planes, esquemas o nuestras ideas de deidades, es ahí que vemos “un dios que se parece a nosotros, comprensible y predecible, al igual que los ídolos mencionados en el Salmo”.
Efímeras certezas
“El hombre, imagen de Dios, se fabrica un dios a su propia imagen, y es también una imagen mal lograda: no oye, no actúa, y sobre todo no puede hablar”.
“¿Pero, nos alegra más ir a buscar ídolos o ir al Señor? Estamos más contentos de la efímera esperanza falsa que te da este ídolo que la gran esperanza y segura que nos da el Señor”, abundó.
La esperanza de un Señor de la vida que, a través de su palabra creó el mundo y conduce nuestras vidas, contrasta con la confianza en simulacros mudos. Ideologías con su pretensión de absoluto, la riqueza, ¡este es un gran ídolo, éh!, el poder y el éxito, la vanidad, con su ilusión de la eternidad y de la omnipotencia, valores como la belleza física y la salud, cuando se convierten en ídolos a los cuales sacrificar todo, son todas realidades que confunden la mente y el corazón, y en lugar de favorecer la vida, llevan a la muerte”.
“Es feo escuchar, da dolor al alma, lo que una vez, hace muchos años, he escuchado en otra diócesis, una mujer, una mujer muy buena, muy bonita y que se jactaba de su belleza, comentaba como si fuera natural: ‘Si, he tenido que abortar porque mi físico es muy importante. Así…Estos son los ídolos que te llevan por el camino equivocado. Y no te dan la felicidad”.
Sucesivamente, Francisco destacó la claridad del mensaje del Salmo (115): “Si se pone la esperanza en los ídolos, nos convertimos como ellos en “imágenes huecas con las manos que no se tocan, los pies que no caminan, bocas que no pueden hablar”.
Personas que como los ídolos no tienen nada que decir, que ya no pueden ayudar, que no pueden cambiar las cosas, “sonreír, entregarse, amar”.
Mundanidad  
Luego, hizo una autocrítica al clero. “Y nosotros, los hombres de la Iglesia, corremos este riesgo cuando nos “mundanizamos”. “Tenemos que estar en el mundo pero defenderse de las ilusiones del mundo, que son esos ídolos”.
Explicando el Salmo 115, reiteró que hay que “confiar y esperar en Dios, y Dios te dará la bendición”. “Siempre el Señor nos recuerda también en los malos momentos. Él se recuerda de nosotros y la esperanza no desilusiona. Los ídolos son fantasías y desilusionan siempre, no son reales”.
“Aquí está la maravillosa realidad de la esperanza, confiando en el Señor, nos volvemos como Él, su bendición nos transforma en sus hijos, que comparten su vida.
La esperanza en Dios nos hace entrar, por así decirlo, dentro del alcance de su memoria, de su memoria que nos bendice y nos salva.
Y entonces puede brotar el Aleluya, la gloria al Dios vivo y verdadero, que para nosotros es nacido de María, que murió en la cruz y resucitó en gloria. !Y en este Dios que nosotros tenemos esperanza. Y este Dios no es un ídolo, no desilusiona jamás!”, finalizó.
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