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Ha explotado la Ciberguerra Fría

YURI CORTEZ / AFP
US President Barack Obama delivers a speech at the Gran Teatro de la Habana in Havana on March 22, 2016. President Barack Obama said that Cubans should be free to speak without fear, should not be detained for their thoughts and should embrace democracy, in a speech televised across the Communist-run island Tuesday. AFP PHOTO/ Yuri CORTEZ / AFP / YURI CORTEZ
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Obama ordena la expulsión inmediata de 35 agentes y diplomáticos rusos

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos tuvieron, este año, un ingrediente extra: la supuesta o real participación de Rusia en ellas. En los debates previos a las elecciones, la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton, y el propio presidente Barack Obama lo habían denunciado. Ahora, Obama tomó medidas contra el gobierno ruso, cuando aún tiene el poder en sus manos.

El día de ayer, el fantasma de la Guerra Fría, que parecía cuestión acabada al caer el Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, volvió a pasearse por el mundo cuando Barack Obama ordenó la expulsión inmediata de 35 agentes y diplomáticos rusos, entre ellos cuatro altos funcionarios que operaban en Estados Unidos, acusándolos de haber ordenado y coordinado los ciberataques que, supuestamente, sufrió el Comité Nacional del Partido Demócrata, además de sanciones comerciales.

La expulsión se sustenta en sendos documentos liberados ayer mismo por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional en los que detallan, uno a uno, los pasos que siguieron los atacantes rusos, las herramientas tecnológicas que utilizaron, cómo las utilizaron y, en suma, de qué forma la inteligencia rusa violó las normas internacionales de no injerencia en procesos electorales, atacando a organismos de Estados Unidos durante el proceso que concluyó apenas hace una semana con la calificación del Colegio Electoral validando el triunfo de Donald J. Trump.

Los dos grupos descubiertos por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional son de “hackers asociados al gobierno ruso” que atacaron a partidos políticos, centros de producción de pensamiento y universidades estadounidenses, mediante el robo de contraseñas y suplantación de identidad de perfiles en línea.

Sobre todo, el más atacado –casi resulta obvio—fue el Partido Demócrata, quien ha culpado a este procedimiento ilegal de los rusos como el causante de buena parte de la pérdida de la elección que creía tener en la bolsa.

El primer grupo de hackers, conocido como “La amenaza avanzada y persistente 29”, atacó a instituciones estadounidenses durante el verano de 2015, mientras que el segundo grupo, “La amenaza avanzada y persistente 28” atacó durante la primavera de 2016.

Tanto las empresas de informática como los funcionarios rusos expulsados, han sido identificados como parte de este sistema agresivo de origen ruso por los máximos organismos de inteligencia de Estados Unidos.

En un escueto mensaje difundido ayer por la Casa Blanca, el presidente Obama enfatizó que no será este primer paquete de sanciones la única respuesta estadounidense a la intromisión rusa.

“Estas acciones –dijo—no son la suma total de nuestra respuesta a las actividades agresivas de Rusia (…) Continuaremos adoptando una serie de acciones en el momento y en el lugar que elijamos, algunas de las cuales no se harán públicas”.

Las acusaciones de Obama tienen como sustento el que Rusia socavara “las normas internacionales de comportamiento establecidas” al interferir en “la gobernanza democrática”.

En los próximos días el presidente Obama entregará al Congreso un informe detallado de lo que definió como “los esfuerzos de Rusia para intervenir” en los procesos electorales de Estados Unidos mediante una “actividad cibernética maliciosa”.

Por su parte, el gobierno ruso que encabeza Vladimir Putin, calificó de “cínicas” las sanciones impuestas por Obama y dijo que con este tipo de acciones el gobierno de Estados Unidos intenta dar “el último golpe a las relaciones con Rusia, que ya ha destruido”.

El portavoz del Kremlin Dmitri Peskov advirtió ayer que Rusia reaccionará a las sanciones con una “respuesta adecuada” que “tendrá en cuenta” que a “la Administración de Obama le quedan solo tres semanas”.

Moscú, agregó el portavoz, no está de acuerdo con las acusaciones estadounidenses. Según el Kremlin, las sanciones persiguen dos objetivos: “Empeorar aún más las ya malas” relaciones bilaterales y “golpear al nuevo Gobierno” de EE UU. Se trata de acciones que “minan sustancialmente las posiciones de política exterior de la Administración siguiente”, la de Donald Trump. “Difícilmente han tenido parangón en la historia de Estados Unidos (…). Eso, al fin y al cabo, es un asunto interno”, añadió Peskov.

¿Y Trump? El presidente electo pidió a la Casa Blanca “pruebas claras” de los supuestos ciberataques mientras ha insinuado que en su mandato recompondrá las relaciones con Rusia.

La nueva versión de la Guerra Fría está servida, aunque esta vez sea en el ciberespacio.

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