Iglesia

El misionero que saca el Santísimo a las calles de Madrid

"El fruto más inmediato es en nosotros mismos, la evangelización transforma la parroquia"

El misionero que saca el Santísimo a las calles de Madrid

Capture Youtube-Mision Madrid

Daniel salió de las puertas de la parroquia con una mochila y se puso en mitad de la plaza. Sacó una estola, la besó y se la colocó. Acto seguido volvió a agacharse, sacó una custodia con el Santísimo y la elevó todo lo que pudo. “Fue nuestra primera salida al exterior”, explica José María Calderón, párroco del Sagrado Corazón de Jesús y delegado de Misiones de Madrid.

A aquella primera salida a la plaza, le llamaron Hacer lío en Prosperidad. Desde entonces lo han hecho muchas otras veces por todo el barrio y de muy diversas maneras

La plaza de Prosperidad tiene mucha vida. Árboles, bancos que se llenan de reuniones de ancianos, tiendas o algunos bares con sus terrazas componen el lugar. Aquel día la plaza también contaba con dos testigos de Jehová merodeando cerca del parque infantil.

De pronto, un diácono vestido con clerygman y portando una mochila sale de una de las puertas laterales de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, situada en uno de los laterales de la plaza. El joven se coloca en medio y, en silencio, saca una estola de la mochila, la besa y se la coloca. Acto seguido vuelve a agacharse, saca una custodia con el Santísimo y la eleva todo lo que puede.

A su alrededor, algunos parroquianos se arrodillan e inician, megáfono en mano, una oración de la madre Teresa de Calcuta a Jesús Sacramento. A los fieles se les suman algunos viandantes, que ante la presencia de Dios en medio de la plaza, hincan su rodilla en el suelo.

Otros hacen fotos ante lo inusual del espectáculo. Algunos miran, se sorprenden y siguen de largo. Después de cinco minutos, Daniel guarda la custodia y la estola en la mochila y se vuelve a meter en la parroquia. Los testigos de Jehová habían desaparecido.

“Fue nuestra primera salida al exterior”, explica José María Calderón, párroco del Sagrado Corazón de Jesús y delegado diocesano de Misiones. “Copié la idea de Youtube. Me hacía muchísima ilusión hacerla, pero no sabía cuándo, cómo, ni dónde, porque para mí era muy provocativa”, confiesa.

La hicieron realidad el sábado 1 de febrero de 2014, tres meses después de que la parroquia acogiera el primer cursillo para la formación de evangelizadores, organizado por la delegación de Misiones –anexa a la parroquia-. Tras el cursillo “nos sentimos interpelados” y se formó el grupo de evangelizadores de la parroquia, integrado por unas 20 personas de todas las edades y que fueron quienes acompañaron al entonces diácono Daniel en la plaza de Prosperidad.

A aquella primera salida a la plaza, le llamaron Hacer lío en Prosperidad. Desde entonces lo han hecho muchas otras veces por todo el barrio y de muy diversas maneras.

“El miércoles de ceniza, sacamos la cruz a la plaza y estamos una hora leyendo testimonios de mártires y de gente que se ha entregado por Jesucristo. Y hay chicas que llevan cacitos con la ceniza, para que quien quiera se la imponga a sí mismo como un signo de penitencia y de deseo de acercarse a Dios”.

También lo han hecho a la inversa, en vez de sacar al Santísimo a la plaza, han sido los misioneros de la parroquia los que han salido, de dos en dos, para invitar a la gente a entrar para encontrarse con Jesús. “Gracias a eso, el 4 de octubre del año pasado, una chica de 31 años hizo la primera comunión y se confirmó”, cuenta José María.

Este viernes 23 de diciembre organizaron una carpa en la plaza de la Prosperidad, con un nacimiento para que la gente fuera a rezar, con un cartel en el que se leía: “Necesitamos ángeles para cantar al niño Jesús y rezar a María y José”. Todo el que quería podía dejar sus peticiones.

De misiones en mi ciudad

El cursillo para la formación de Evangelizadores, organizado por la delegación de Misiones, ya se ha celebrado hasta en tres ocasiones. La última tuvo lugar del 26 al 29 de octubre del año pasado bajo el lema Experiencias de Misión en la Urbe.

El objetivo es presentar diferentes iniciativas evangelizadores que ya se están llevando a cabo. Un taller práctico para alentar y enseñar a las comunidades cristianas a convertirse en comunidades evangelizadoras.

“He venido porque he hecho experiencias misioneras dos años en república dominicana pero nunca había hecho nada en mi ciudad. Es un poco incoherente irte a otros sitios a evangelizar, que está muy bien, y no hacer nada en tu ciudad”, confesaba entonces Alejandro García, de 23 años, que pertenece al grupo de misiones de la parroquia de San Germán.

“Estamos aquí para coger ideas y ver qué podemos hacer durante todo el año. Hoy hace muchísima falta este tipo de iniciativas”, añadía tras la conclusión del primer día del curso.

Alejandro y otros 60 agentes de pastoral se acercaron a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús a escuchar el testimonio de Carlos Cortés, un joven de 37 años que en el Sábado Santo de 2009 sintió que el Señor le llamaba a la evangelización.

“Fue muy significativo que fuera en Sábado Santo, que es cuando el Señor baja a los infiernos. Dios me pedía que bajara a los infiernos y a la oscuridad de muchas personas para presentarles su luz y su amor”, dijo Carlos.

Después de mucha oración, nació el grupo Kerygma, que organiza periódicamente acciones de evangelización “para anunciar a la gente en la calle que Jesús está vivo, te ama y está dentro de la Iglesia esperándote”, explicó Carlos.

Y lo han hecho evangelizando en las calles alrededor de una parroquia, con mimos, con música y procesiones, convirtiendo la parroquia en un auténtico belén viviente –con animales y todo- o incluso invitando a la gente a venir disfrazados de sus santos favoritos en la noche en la que muchos otros celebran Halloween.

Salvado del suicidio

Los frutos de la evangelización en la calle son palpables y, en ocasiones, extraordinarios. Prueba de ello es la historia de Javier, que “salió aquel día de casa con deseos de suicidarse”, explica Cortés a Alfa y Omega.

Dios quiso que ese mismo día saliéramos a la calle a evangelizar en los alrededores de una parroquia situada en la ruta que Javier emprendió para quitarse la vida. Los misioneros se acercaron para anunciarle el amor de Dios e invitarle a encontrarse con Jesús dentro de la Iglesia, sin saber de los planes de la persona que tenían delante”, añade.

La conversión fue fulminante. Entró en la iglesia y se confesó después de muchísimo tiempo. Ahora ha pasado de evangelizado a evangelizador.

Y aunque estos hechos ocurren, “el fruto más inmediato es en nosotros mismos. Es frecuente ver a los misioneros confesándose. También hay fruto en las parroquias a las que acudimos. La evangelización transforma la parroquia. Es como abrir las ventanas y que se renueve todo”.

Música, cine y redes sociales

Lorena del Rey, de Tottus Tuus María y JRC, fue otro de los ponentes del tercer cursillo de la delegación de Misiones. En él contó su experiencia de evangelización, que le ha llevado incluso a hablar de Dios en las playas o alrededor de la parroquia de San Ildefonso de Madrid, situada en mitad de uno de los barrios más populares de ocio nocturno.

De su experiencia misionera Lorena se ha dado cuenta de que “el demonio campa a sus anchas y nosotros llevamos la luz al mundo. He visto muy clara esa batalla y que el Señor nos ha creado con el deseo de buscarle”, explica.

La tercera sesión corrió a cargo de Jorge Barco, del Regnum Christi, que organizan evangelizaciones en familia en la calle en las inmediaciones de la parroquia de San Pedro el Viejo.

El cursillo lo cerró, el jueves 29 de octubre, una mesa redonda en la que participaron Pedro Alfaro, José Ignacio Olmedo y un miembro de iMisión para hablar de la evangelización a través de la música, el cine y las redes sociales, respectivamente.

Todos los ponentes del curso coincidieron en la importancia de la creatividad y, sobre todo, “saber que todos estamos llamados a la evangelización, que no es más que dar a un Dios que sobreabunda en nuestra alma”, explican.

Por José Calderero @jcalderero

Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega

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