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Cómo los nazis asesinaron a todo un convento de Redentoristas en Varsovia

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Seguimos contando el martirio del clero polaco en la Segunda Guerra Mundial

La marea de sangre y fuego que anegó el distrito de Wola en los primeros días del levantamiento también golpeó a las puertas del convento de los padres redentoristas. 

Grupos cada vez más numerosos de los vecinos del barrio Wola y las calles circundantes están llegando continuamente a la iglesia San Clemente Hofbauer y al convento de los Redentoristas en la calle Karolkowa. Todos refieren detalles desgarradores de los brutales crímenes y los horrores de los soldados nazis. Algunos refugiados están llegando hasta aquí con la esperanza de encontrarse en un lugar seguro, para otros es apenas sólo un momento de descanso de camino a la Ciudad Vieja.

La iglesia y los sótanos están continuamente llenos de gente. Los Padres Redentoristas confiesan sin interrupción de día y de noche, distribuyen la sagrada comunión, preparan a la gente para lo peor. 

Muchos refugiados instan a los religiosos para que dejen el convento junto con la gente e intenten llegar a la Ciudad Vieja, hacia donde se replegaron los destacamentos insurgentes del distrito de Wola. Todo parece indicar en medio de las solicitudes y persuasiones, que les espera una muerte segura a manos de los criminales nazis. Los padres no quieren abandonar la iglesia, desean permanecer en sus lugares y llevar a cabo sus deberes sacerdotales, brindando ayuda a la gente.

El domingo 5 de agosto el padre Tadeusz Müller celebró en el sótano el oficio litúrgico, luego se trasladó hasta el altar y con voz conmovida informó a los fieles que los alemanes están en las cercanías. Todos son conscientes de que están en peligro de muerte. Imparte la absolución in articulo mortis y encomienda a los fieles al cuidado de la Santísima Virgen María.

Todos están aguardando el amanecer en medio de una gran tensión nerviosa y al mismo tiempo orando fervorosamente. Mientras tanto, alrededor de las dos de la madrugada irrumpen en el lugar el primer grupo de hombres de las SS, armados hasta los dientes. Su comandante manda llamar al padre rector José Kania. Le da la orden para que todos salgan inmediatamente de la iglesia, de los sótanos y del convento; anunciando que aquel que no cumpla esta orden será ejecutado en el acto.

La gran muchedumbre sale a la calle Karolkowa. En medio de disparos, maldiciones y culatazos los hombres de las SS colocan a la gente en grupos en la calle a lo largo de la fábrica Heneberg, frente a la calle Wolska. En el primer grupo se encuentran los padres, los hermanos y los clérigos redentoristas, además de los hombres, las mujeres con sus hijos. Los hombres de las SS efectúan un registro y roban objetos de valor, anillos, relojes…

De la columna sacan a los padres Tadeusz Doliński y Henryk Kotyński, les ordenan regresar al convento, donde se encuentra el padre Edmund Górski, incapaz de moverse por sus propias fuerzas.

Se da una orden. La columna se pone en marcha, a ambos lados van los SS con sus armas listas para disparar. Después de llegar a la iglesia de San Nicolás en el barrio de Wola, los SS conducen a las mujeres hasta el cementerio parroquial, y luego a la iglesia y los edificios adyacentes. 

Al amanecer el destacamento de las SS coloca a los Padres Redentoristas y a todos los hombres frente a la iglesia.
Al primer grupo, entre ellos los treinta Redentoristas, les ordenan dejar en el lugar todas las cosas, paquetes, carteras, valijas y pasar al otro lado, luego los introducen en la fábrica Kirchmayer y Marczewski de implementos agrícolas (Wolska 81) ubicándolos debajo de un cobertizo.

Varios minutos más tarde se escuchan las ráfagas de ametralladoras. Los SS conducen al segundo y al siguiente grupo de padres, hermanos, clérigos y civiles. El último es asesinado con un disparo de pistola en la cabeza, el padre José Kania, rector del convento de los Padres Redentoristas. He aquí el relato de un testigo ocular: 

“Sólo quedaba el padre superior. El tenía que mirar todo. Finalmente, después de unos cinco minutos, cuando ya el sádico agente de la Gestapo recreó su vista en la escena del crimen y en la figura del desdichado padre rector, caminó alrededor de los cadáveres, pasó al frente y apuntó al padre rector en la frente y disparó, y luego en el corazón, y así completó su obra”.

Cesan los disparos. Las ejecuciones han concluido.

Los SS ordenan a los hombres disponer los cadáveres de los asesinados uno sobre otro, los rocían con combustible y le prenden fuego… 

Unas horas más tarde los nazis irrumpen en el convento y asesinan a los padres Edmund Górski, Tadeusz Doliński y Henryk Kotyński.

PRO DEO ET PATRIA

Padres:
Tadeusz Doliński (64)
Edmund Górski (69)
Franciszek Kaczewski (31)
Józef Kania (59)
Józef Kapusta (28)
Henryk Kotyński (64)
Franciszek Majgier (63)
Władysław Malisz (35)
Tadeusz Müller (36)
Józef Palewski (77)
Rafał Raczko (76)
Antoni Ruciński (36)
Leonard Sanikowski (53)
Jan Szymlik (31)
Jan Świerczek (28)

Hermanos:
Franciszek Bednarz (78) 
Stefan Bogacz (27) 
Feliks Duda (66) 
Stanisław Kolak (39) 
Stanisław Krzywiński (39) 
Leon Mikołajski (25) 
Józef Poniewierski (56) 
Ludwik Roman (47) 
Bronisław Wereszczyński (27) 

Clérigos: 
Ferdynand Doleżal (21) 
Marian Dzierzgwa (20) 
Bolesław Motyka (20) 
Jan Nowakowski (26) 
Antoni Szymski (23) 
Franciszek Zasadni (21)
 

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