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“Acogimos a Jesús en la persona de los migrantes” (2ª parte)

© MELISSA PHILLIP/CHRONICLE
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La labor de Mark y Louise Zwick en los Estados Unidos

En la entrega anterior, Mark y Louise Zwick narraron a los lectores de Aleteia su experiencia de trabajo con los pobres en El Salvador, su salida a Guatemala, su regreso a Houston y la fundación de la Casa de Hospitalidad Juan Diego para los migrantes, especialmente para los migrantes mexicanos y centroamericanos.
 
En esta segunda y última parte, entramos de lleno en el trabajo, las expectativas y las necesidades de quienes, arriesgando su seguridad y todo su patrimonio, han decidido hacer vida el Evangelio, acogiendo a Jesús en el más pobre, en el exiliado de su tierra, en el “ilegal” que intenta, las más de las veces, solamente darle una mejor calidad de vida a su familia.
 
¿Dónde están ahora las casas de acogida y cuál es su modelo de atención a los migrantes?

 
A través de varios años, la casa creció y se convirtió en diez casas y más y más gente era atendida. Muchos voluntarios se unieron al trabajo, algunos viviendo en las casas y otros haciendo trabajo voluntario algunas horas o algunos días a la semana.
 
Mujeres embarazadas inmigrantes venían a pedir ayuda. Mujeres maltratadas venían a pedir ayuda. Inmigrantes de otros países empezaron a pedir ayuda, por ejemplo hondureños, cubanos y hasta algunos de África y China. Empezamos, entonces, una clínica médica con doctores voluntarios. 

Trabajamos con Cáritas Católicas y otras agencias para proveer servicios legales para refugiados y para el pequeño porcentaje de inmigrantes que tienen la oportunidad de legalizarse.
 
¿Qué tipo de reforma migratoria sería la que de verdad apoyaría a los migrantes y sus familias, salvaguardando la seguridad nacional de Estados Unidos?
 
La reforma migratoria debería tomar en cuenta las causas de la migración. El reporte del Comité de Migración de la Conferencia Católica de Obispos de Estados Unidos, Mission to Central America: The Flight of Unaccompanied Children to the United States (Misión a Centroamérica: la huida de los niños que viajan solos a Estados Unidos), describe al detalle la situación que lleva a los centroamericanos, especialmente los jóvenes, a migrar.
 
Estados Unidos enfrenta responsabilidad por el legado de violencia de las guerras en Centroamérica y nuestro rol en ellas, y por la marginalización de tanta gente joven, agravada con los años por la participación de corporaciones multinacionales en la industria de las frutas y de la minería y los más recientes tratados de libre comercio. Es sólo justo tratar de ser parte de la solución para los marginados en lugar de simplemente rechazarlos y deportarlos.
 
Una reforma migratoria integral, incluyendo un camino hacia la ciudadanía, es una respuesta práctica y justa a la situación de millones de personas indocumentadas que viven y trabajan en Estados Unidos,  pero difícil de lograr con la situación política actual.

Especialmente ahora, con la crisis de miles de niños migrando solos, no podemos ignorar esta petición. Las palabras y el ejemplo del Papa Francisco en referencia a los refugiados y a los migrantes nos inspiran.
 
¿Cuál es su opinión de los intentos por lograr una reforma migratoria integral de la Iglesia católica en Estados Unidos?
 
Los obispos católicos estadounidenses juegan un papel de liderazgo muy positivo en cuestiones de inmigración. Ésta es una cuestión de justicia y también un enfoque práctico, porque muchos miembros de la Iglesia son hispanos y el futuro de la Iglesia en los Estados Unidos es hispano, pronto se reflejará en una mitad del porcentaje de los católicos de nuestro país
 
¿Podrían contarnos una historia de éxito de la Casa Juan Diego?
 
Hay muchísimas historias de éxito en maneras pequeñas. Podemos poner algunos panes y peces, y con la ayuda del trabajo de los inmigrantes el Señor los transforma.
 
¿Qué necesidades perentorias tienen ahora mismo?
 
En los últimos años estamos recibiendo muchos enfermos y heridos. En Estados Unidos, un ciudadano con discapacidad puede recibir ayuda del Gobierno y en algunos estados hay leyes de compensación para trabajadores heridos en el trabajo. Los indocumentados no pueden recibir los pagos de incapacidad del gobierno federal y no hay leyes a favor de trabajadores en Texas.
 
Los hospitales de Houston nos llaman a ayudar con los gastos para vivir de las personas paralizadas de accidentes o con derrames, a las personas que han perdido una pierna o están en diálisis. La persona enferma no puede trabajar y la persona que la cuida tampoco puede.

Ahora estamos sosteniendo 120 familias o individuos, más que los que viven en nuestras casas de hospitalidad. Es un desafío grande, pero la comunidad ayuda.

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