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Jean-Paul Agosti-Facchetti, iglesia de Saint-Gildard (Longuesse), 2018

“Ver mi pintura atravesada por la luz es una gran emoción espiritual y estética. El vitral es un modo de expresión que me llena”, escribe Jean-Paul Agosti-Facchetti, artista vidriero originario de París. Sus obras, metafóricas, transformadas y transfiguradas por la visión del artista fascinado ante la complejidad del cosmos, transmiten una naturaleza desbordante de colores. Su última obra: los vitrales de colores dorados para la iglesia de Saint-Gildard de Longuesse en el Valle del Oise.
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Arcabas, basílica del Sacré-Coeur (Grenoble), 2017-2020

Jean-Marie Pirot, apodado “Arcabas”, es un artista polifacético más conocido por su pintura. Su arte, principalmente figurativo, se volvió abstracto a partir de los años 1970 antes de reintroducir progresivamente la figura en medio de formas estilizadas. Creyente fervoroso, le encanta combinar una parte profana en sus temas sacros para revelar el mensaje universal. En Francia, ha realizado muchas vidrieras para edificios religiosos. Fallecido el 28 de agosto de 2018 a la edad de 91 años, dejó tras de sí una última obra inacabada: los vitrales para la basílica del Sacré-Cœur de Grenoble, para la que ya había realizado todos los diseños. Una obra titánica de 24 ventanales de seis metros de altura.
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Hortense Damiron, capilla de la residencia Sainte-Catherine-Labouré (París, XII distrito), 2018

Parisina de origen bretón, Hortense Damiron es considerada una artista clave de su generación. En 2013 recibió el premio de la Academia de Bellas Artes francesa. Su obra, toda poesía, mezcla dibujo, pintura, escultura y vitral. Sus producciones, al principio abstractas, se volvieron poco a poco hacia la figuración “porque la belleza le da deseos de reproducirla”. Una de sus obras más famosas son los vitrales para la capilla de la residencia Sainte-Catherine-Labouré en París, donde su universo colorido y simbolista, inspirado en la naturaleza, brilla a través de la luz.
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Véronique Ellena, catedral de Notre-Dame, capilla de Sainte-Catherine (Estrasburgo), 2015

Galardonada con varios premios en 2007 y 2008 y estudiante de la Villa Médicis, Véronique Ellena es una de las principales figuras del vitral contemporáneo. En 2015, Ellena resultó vencedora del concurso organizado por el ministerio de Cultura francés que consistía en realizar “el Vitral del Milenio” para la catedral de Estrasburgo. Entre 2016 y 2018, trabajó en un programa de investigación de nuevas técnicas de impresión en vidrio, en colaboración con el taller Pierre-Alain Parot, merecedor del premio Liliane Bettencourt por la inteligencia de la mano.
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Joost Caen, abadía de Notre-Dame de Bonne-Éspérance (Échourgnac), 2015

Joost Caen, originario de Amberes, realizó numerosas vidrieras en Bélgica, sobre todo para la iglesia de los capuchinos de Ostende e incluso para la capilla de Saint-Laurent de Amberes. Sus producciones se caracterizan por líneas fluidas de plomo integradas en tramas geométricas que le confieren fuerza y claridad. Verticalidad y horizontalidad, a veces temblorosas, como el gesto a mano alzada del artista, se enfrentan y ofrecen una transición entre el cielo y la tierra.
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Kim En Joong, capilla del monasterio del rosario y del Sacré-Coeur (Paray-le-Monial), 2015-2017

Muy influido por los colores de Oriente, las coloridas manchas de Kim En Joong son características de su arte. En Seúl, donde estudió en la escuela de Bellas Artes, quedó seducido por el arte occidental, por lo que decidió instalarse en Suiza. A lo largo de sus viajes, descubriría la luz de la Provenza, de Bretaña y encontraría la serenidad que buscaba en la espiritualidad de los monjes dominicos, de cuya orden es miembro desde 1974. Su pintura se quiere abstracta, pero siempre en una búsqueda de espiritualidad. Sus colores y sus formas no imponen nada, sino que sugieren: “Todo mi arte es ir de las tinieblas a la luz”, afirma el artista.
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Pierre le Cacheux, capilla del priorato de Notre-Dame de Longefont (Oulches), 2015

Premiado por la Casa Velázquez en 1980, Pierre Le Cacheux comenzó su formación como pintor. Sin embargo, como apasionado de todos los materiales, se dedicó a crear obras de todo tipo, desde la cerámica a la escultura pasando por las vidrieras, con una gran destreza. Destacan entre sus creaciones los vitrales de la capilla del priorato de Notre-Dame de Longefont, una antigua construcción en ruinas resucitada gracias a los esfuerzos de sus propietarios, Agnès y François Chombart de Lauwe. Poco locuaz en cuanto a su arte, solamente explica una cosa: no es abstracto ni figurativo, esas distinciones no tienen sentido para él.
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Hervé Loire, iglesia de Notre-Dame (Sablé-sur-Sarthe), 2017

Después de formarse en el arte del vitral en Chartres, luego en Alemania y en Estados Unidos, Hervé Loire volvió a Francia y asumió la dirección de la organización general de los talleres de Loire à Lèves, cerca de Chartres. Sus creaciones son muy numerosas, tanto para edificios privados como para lugares de culto. Gracias a un taller muy competente y la tecnología punta, es capaz de realizar vitrales originales conservando una cierta distancia frente a esas técnicas tan innovadoras. En 2017, se inauguraron los cuatro vitrales del transepto de la iglesia de Notre-Dame de Sablé-sur-Sarthe. Un hermoso proyecto que ha podido realizarse gracias al legado de un millón de euros de Arsène Lebrun, un benefactor local.
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Udo Zembok, capilla de Saint-Jaoua (Plouvien), 2018

Originario de Alemania, Udo Zembek encontró rápidamente su pasión por el arte del vidrio y se dedicó en exclusiva a la elaboración de vitrales. “Durante mis estudios, descubrí el color transparente, el de la acuarela que da ilusión de luz. Al romper la pantalla opaca, es decir, el lienzo del pintor, y sustituyéndola por vidrio, la búsqueda de una transparencia luminosa y colorida tomó forma con toda naturalidad”, declaró el artista. Desde 2016, trabaja en un importante proyecto arquitectónico para el Centro espiritual de la diócesis de Lyon. En particular, fue elegido para realizar todos los vitrales de la capilla de Saint-Jaoua en Plouvien. El artista se basó en la orientación de la capilla y seleccionó colores que evocaban los puntos cardinales: cálido y rojo para el este, amarillo para el sur, verde azulado para el oeste y violeta para el norte. En estos puntos cardinales se superponen los cuatro elementos: agua, fuego, aire y tierra.“
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Alban de Chateauvieux, iglesia del Sacré-Coeur, conocida como “Colimaçons”, Saint-Leu (La Reunión), 2015

Alban de Chateauvieux mantiene, por su historia familiar, estrechos vínculos con la isla francesa de Reunión. En 2011, se forma sobre el vitral en Chartres para luego realizar el grafismo del conjunto de maquetas de un inmenso programa de creación de 60 vitrales para la iglesia de los Colimaçons en Saint-Leu. Para respetar los deseos del constructor, las vidrieras debían tener una vocación de catequesis. La visión ofrecida es, por lo tanto, figurativa y evoca a los santos misioneros de la isla. Para realizar estos vitrales, colaboró con el taller de Pierre-Alain Parot, que le envió los vidrios para que los pintara, pero también un horno para su cocción.
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