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«Descubrí que "sufrimiento" no es una palabra "mala", no puedo ponerla entre aquellas que deben perderse, sino entre aquellas que deben compartirse, pues apoya a la valentía. Deben caminar juntas. No puedo dejar de lado el sufrimiento, de lo contrario no logro mantener el equilibrio en la valentía, la perdería, y volvería a las cosas inútiles.»
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«¿Quién puede darme esta plenitud que siento en el corazón, a pesar de la dureza de los tratamientos? ¿Quién me da alivio después de tanta pena? A veces parece que ciertas cosas - joyas, vestidos - no puedan caminar con la fe, como si una cosa excluyera a la otra, pero no es así. Lo "efímero" forma parte de lo cotidiano. Ahora se que puedo vivir cada pequeña cosa de manera profunda. Esto es lo que digo hoy: "¡Ven, vamos! Mientras me pruebo los zapatos, te estoy hablando de Dios”.»
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«No encontramos la felicidad a través de Dios, sino que Dios es la felicidad. Cuando te das cuenta, todo se basa en ello y logras estar bien plantado en el suelo, en Dios. En el momento en que es así para ti, lo viven también tus hijos.»
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«Hemos atravesado una tempestad, estamos aprendiendo dónde encontrar un refugio seguro para cuando las nubes regresen. La mano del Señor es para nosotros nuestro refugio. Sin Él nos volvemos minas perdidas, listas para hacer explotar a nuestra familia de un momento a otro. Solos no podemos hacerlo. Es Él quien transforma cada tempestad en una limpieza del alma.»
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«Cuando te dicen "cáncer" y lo asocias a la muerte, surge mucha rabia con la vida, con las personas. Si no haces el camino del perdón, esa rabia te mata más que el cáncer.»