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DÍA 2: AYUNA DE PRESIONES Y LLÉNATE DE ORACIÓN.
“No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.” (Filipenses 4, 6-7) Recurrir a la oración por más simple que esta sea ayuda a sintonizarnos para recibir una paz interna que nos permite lidiar mejor con los problemas de la vida. Al poner el foco solo en el problema nos quedamos anclados en la oscuridad. La oración, en cambio, es la luz que puede iluminar una situación difícil para poder mirarla desde un lugar amoroso. Dios más presente. Cuanto más nos encerramos en las presiones, más débil se vuelve nuestra fe. Cuanto más nos abandonamos en Dios, nos vamos llenando de ella. Hoy puede ser una oportunidad para entregar lo que presiona tu corazón. Con pequeñas jaculatorias, un misterio del Santo Rosario o palabras espontáneas mientras vas conduciendo, caminando, sea en casa o en la iglesia, une tu dolor al de Cristo y llena tu alma de paz.
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