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Bicarbonato sódico.

Si aparece una mancha de humedad en la pared, no te preocupes. En la cocina dispones del aliado perfecto, y además es económico: el bicarbonato sódico.

En un bol o una cubeta, haz una mezcla de bicarbonato (3 cucharadas) y agua oxigenada (2 cucharadas). Mezcla y con un cepillo aplica sobre la mancha de la pared. Deja que actúe un par de minutos y frota.

El bicarbonato mata el moho por lo que te servirá como desinfectante y evitará que prolifere la mancha.

Si con una aplicación no es suficiente, repite la operación de 2 a 3 veces por semana.

Asegúrate de que la causa de la mancha ya se ha detenido: una fuga de agua, por ejemplo. Si no, reaparecería y tu trabajo se echaría a perder.
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Limón y vinagre blanco.

Estos dos ácidos nos ayudan a enfrentar la humedad. Coloca un vaso con la mitad de vinagre blanco y un cuarto de limón. Aplica la mezcla sobre el área que tenga humedad y deja secar.

Te servirá para las humedades que pueden aparecer entre los azulejos del baño.

Si vives en una zona de clima húmedo o en tu casa hay una habitación poco ventilada que presenta problemas de humedad, puedes emplear el vinagre blanco en la limpieza. Eso te ayudará a impedir que el moho se adhiera a las paredes y las esquinas.
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Busca la fuente de los malos olores.

Localiza cuál es la causa del problema y así podrás erradicarlo. La humedad puede provenir del ambiente exterior, como por ejemplo, si nos encontramos en un lugar de playa o en un área de clima húmedo.

Pero también puede suceder que la humedad se deba a una filtración, a un desagüe que no funciona correctamente, a un inodoro... Revisa paredes, tuberías, bajantes, techos y terrazas. Comprueba que las paredes están secas: si notas una pared especialmente fresca, puede que ahí esté escondida una fuente de humedad.
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Bolsitas de lavanda y hierbas aromáticas.

En algunas habitaciones y en el interior de los armarios, una bolsita de lavanda u otras hierbas aromáticas que te gusten te ayudarán a mantener el buen olor de la ropa y del ambiente en general.
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Velas.

Las velas olorosas son un gran remedio de urgencia. Puedes guardarlas en un cajón para solucionar este tipo de emergencias o hacer que formen parte de la decoración.

Un pequeño truco casero es que añadas aceite esencial (de lavanda o menta, por ejemplo) a una vela normal para que de este modo desprenda el olor que más te guste.
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Flores y ramas olorosas.

Si en alguna habitación te preocupa que el olor no sea agradable, ventila y coloca un jarrón con flores olorosas. Te sirven para esa función, por ejemplo, las rosas, las margaritas y los liliums.

También pueden servirte unas ramas de eucaliptus o la canela, dispuestos incluso como adorno permanente.
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Carbón activo

El carbón activo (o activado) es absorbente de gran potencia.

Puedes emplearlo colocándolo en un recipiente como decoración. Al ser negro, puedes combinarlo con piedras de tonos neutros o vivos, caracolas de mar, etc...

También puedes servirte si lo colocas en bolsitas en el armario. Ten cuidado al emplearlo cerca de la ropa porque mancha mucho.
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Olor de humedad en la ropa de casa.

Puede ocurrir que la ropa de casa (toallas, sábanas,colchas, edredones, fundas nórdicas) que guardas en el armario se haya impregnado de olor a humedad. Lo mismo ocurre con la ropa de vestir, sobre todo la de otra temporada (verano o invierno) que ha estado guardada durante meses.

Para sacar el desagradable olor de humedad, conviene que pongas la ropa en un recipiente con vinagre. Cinco minutos son suficientes. Luego ponla en la lavadora. Habrás eliminado los hongos y recuperarás el aroma a limpio.