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Aprende a hacerte preguntas
Quizás lo más importante no es esa extraña e incómoda sensación que puede despertarte el vacío emocional, sino pensarlo como una especie de “alarma”. En lugar de hundirnos en el vacío, podemos en lo profundo aprender a hacernos preguntas para ser felices. Solemos rehuir del silencio, nos preguntamos menos cosas y la sensación de funcionar en automático es mucho más alta dejando de interrogarnos acerca de nuestra felicidad o la de las personas que nos rodean. Al ser una decisión que se toma todos los días, la felicidad  requiere el generar espacios de reflexión y hacerse preguntas.  
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