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Santa Celina (de Laon), madre de san Remigio (siglo V)

Sus tres hijos se hicieron sacerdotes, el último de los cuales es el mismo san Remigio, el arzobispo de Reims, que bautizó al rey Clodoveo en 496 junto a 3.000 de sus soldados. Un ermitaño que vivía en medio del bosque predijo a Celina, después de una triple advertencia recibida en sueños, que daría a luz a un niño de peculiar mérito: “El Señor se ha dignado mirar a la tierra desde arriba en el cielo, para que todas las naciones del mundo proclamen las maravillas de su poder y para que los reyes lo honren sirviéndole: Celina será la madre de un hijo que se llamará Remigio; yo lo emplearé para la liberación de mi pueblo”. Diez meses más tarde, Remigio vino al mundo.

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