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La espada y el puñal.
San Ignacio de Loyola dejó la espada y el puñal en la iglesia, en el altar de la Virgen, como signo del desprendimiento total de su anterior vida. Ahora sus "armas" serán la oración, los sacramentos, la meditación, las buenas obras, la búsqueda de la voluntad de Dios y el abandono absoluto en las manos del Padre del cielo. En Montserrat ahora hay una réplica de la espada, en el interior de una vitrina, en un nicho de la capilla dedicada a san Ignacio, mientras que la auténtica se encuentra en la Cueva de Manresa. Esta capilla es la segunda que encuentra el visitante cuando sube al camarín de la Virgen.
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© Photo courtesy use of Abadia de Montserrat