1/10

Nadie está preparado.

"Nadie está preparado para hacer frente a una separación tan brusca". Pero con el tiempo, ha visto que hay algunas recomendaciones que pueden ayudar a otros a superar la pena.

"No es momento de dar consejos ni de permitir visitas que no aportan, mucho menos visitas o llamadas de compromiso. Hay que evitar a personas que mareen y es imprescindible que la persona duerma y descanse", añade.
2/10

Llorar.

"En el caso de que ella no esté en cuarentena y que, pese al aislamiento, haya otras personas con ella (los familiares más cercanos o personas que trabajan con ella y que no están confinadas), hay que darle cariño, apoyo, abrazarla. Importante: hay que dejar que llore todo lo que tenga que llorar".
3/10

Valorar la ayuda de un psicólogo o psiquiatra.

Esta experta afirma que "si hay que ir al psiquiatra, no hay que planteárselo dos veces. Porque al comienzo, sobre todo, parece que te hayan arrancado las entrañas".
4/10

Acompañar en silencio y evitar preguntas curiosas.

"No hay que marear a la persona que sufre. No hay que ser insistente -explica Torelló- en que coma o que haga esto o lo otro. Es mejor acompañarla en silencio y no hacer preguntas inútiles. Es importante, entre quienes atiendan a esa persona, cortar si hay deseo de hacer preguntas curiosas".
5/10

Las palabras apropiadas.

La tendencia a dar consejos no siempre es la mejor opción para asistir a quien sufre: "Cada persona tiene su ritmo y hay que respetarlo, así que nunca hay que pronunciar consejos en forma de orden como 'sé fuerte' o 'tienes que aprender a...'.

También hay que ser prudentes a la hora de lanzar mensajes que no harían bien. "Por ejemplo, si una mujer sufre la pérdida de un hijo, sería contraproducente querer animarla con un palabras del tipo 'qué bien, ahora tienes un angelito en el cielo'. Hay que aprender a empatizar, a ponerse en el dolor del otro. Hay que aprender la psicología de la persona que sufre".
6/10

Las creencias ayudan.

Tener creencias, un sentido de la vida y una fe "es algo fundamental -asegura- en momentos como la muerte de un ser querido, y es todavía más crucial si no nos hemos podido despedir de él o ella".

Para una persona que no tiene fe en que después de la vida existe un más allá, "la muerte de un ser querido es horrible y sin sentido. Para estas personas se hace todavía más necesario la ayuda psicológica de otros". Pero insiste: "Todos necesitamos esa ayuda".
7/10

Expertos en dueloterapia.

Sin embargo, Torelló matiza que "las personas somos cuerpo y alma, y necesitamos ayuda en el aspecto psicológico, de modo que habrá que pensar si es necesario acudir a un profesional. Existen los expertos en dueloterapia, que es una especialidad. Y hay que decir que no todos los psicólogos están capacitados para ayudar en este tipo de situaciones. Hay que saber muy bien en manos de quién nos ponemos".
8/10

Formar parte de grupos de ayuda en el duelo.

"Participar en un grupo de dueloterapia ayuda y mucho", anima esta experta. "En los grupos de duelo te unen a personas que han sufrido la muerte de un ser querido en circunstancias parecidas a las tuyas: madres que han perdido a un hijo, viudas... Unirse a otras personas que han pasado por lo mismo que tú es de gran ayuda. Se crean lazos, puedes expresarte y sabes que los demás van a comprender lo que tú explicas, hay una comprensión sincera del problema...".

Todas estas ventajas se unen de una forma que cura la herida puesto que los grupos siempre están orientados por un profesional que conduce la conversación de forma que ayude a superar el dolor.

En estas circunstancias, acceder a un grupo de duelo de forma física no es posible pero sí lo es hacerlo de forma virtual a través de whatsapp, Hangouts, y Jiitsi o Zoom, entre otras app. Muchos tanatorios disponen de este servicio y pueden informar acerca de él.
9/10

¿Qué puedo hacer si no hubo velatorio ni funeral?

"Es indispensable que haya una ceremonia de despedida, y que se haga inmediatamente, para no arrastrar el dolor. Si no ha sido posible el velatorio ni el funeral, recomendaría hacer una ceremonia personal o mínimamente familiar en el caso de que haya varias personas en una misma casa aislada, incluso que se pueda hacer por videollamada y así puedan unirse los más íntimos", dice Torelló.

"Más adelante quizá pueda hacerse una misa de funeral, pero ahora es conveniente hacer un memorial. Se puede colocar una fotografía del fallecido junto a una vela y una imagen religiosa o rezar un rosario o leer el Evangelio en el caso de los creyentes. Es momento para hablar en voz alta, para expresar los sentimientos porque las personas ahí decimos cosas que nunca habríamos expresado en público: gracias por tal cosa, perdón por tal otra... Eso alivia mucho".
10/10

No posponer la despedida.

Torelló insiste: no hay que cerrar la muerte de un familiar en el silencio y en el posponerlo hasta que se haga un funeral a posteriori, porque eso supondría dejar abierta la herida y entonces el momento del funeral se nos hará todavía más doloroso". Eso no quita que cuando la situación producida por el coronavirus se acabe, podamos celebrar una misa o un acontecimiento que nos reúna

Añade que, en el caso de que la persona no esté sola y físicamente haya algún familiar con ella, puede resultar muy positivo aportar algún recuerdo de la persona que ha fallecido. Por ejemplo, a una nieta puede ayudarle recibir un pañuelo de la abuela  u otro objeto con que pueda recordarla con frecuencia".