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5. Y por último se nos presenta el meñique
El dedo más pequeño de todos... es donde debemos colocarnos en relación con Dios y los demás. Como dice la Biblia, "el menor será el mayor entre vosotros". Tu meñique puede recordarte orar por ti mismo. Desde el momento en que has orado por los otros cuatro grupos, tus propias necesidades se colocarán en la perspectiva correcta y serás capaz de orar por ti mismo de manera más eficaz. Al orar por nosotros mismos primero debemos confesar nuestros pecados, porque el pecado rompe la comunión con Dios y no queremos estar fuera de comunión con Él. No importa lo malo que hemos hecho si nos arrepentimos de corazón y sabemos que "Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” ( 1 Juan 1, 9 ).
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