6 / 11
Guadalupe
María se apareció al indio San Juan Diego en la ciudad de México el 12 de diciembre de 1531 realizando un milagro de conversión de millones de indígenas del Nuevo Mundo. Desenvolvió su manta mostrando flores que al esparcirse por el suelo, se dibujó en ella de repente la preciosa imagen de la Virgen que se guarda hoy en su templo del Tepeyacac. Es un nombre que atrae la esperanza con la fuerza de “un río de amor” que no se detiene y que busca el encuentro entre hermanos. Nos recuerda que en momentos de inquietudes y malestares hay un sitio seguro en el regazo de María, que nada pasa inadvertido a los ojos de Dios y que en nuestra pequeñez yace nuestra grandeza.  
+

© Nyall & Maryanne-(CC BY-NC 2.0)