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Nos hacen movernos

Sacar a pasear al perro hace que salgamos de casa y puede mejorar nuestro ánimo. Nos permite darnos un tiempo para respirar aire fresco y, de paso, ver qué está pasando por el barrio.
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Reducen las enfermedades cardiovasculares y aumentan nuestra longevidad

Toda esa actividad que conlleva una mascota tiene efectos beneficiosos para nuestro corazón. La American Heart Association publicó información recientemente que mostraba que los propietarios de perros, en particular, tienen una mayor esperanza de vida debido a que tienen un corazón más sano. Gran parte es consecuencia de que quienes deciden cuidar de un perro son por lo general personas más activas, gracias a todos los paseos que le dan, lo cual ayuda a reducir la presión sanguínea y el colesterol.
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Ayudan a aliviar el estrés

Un amigo de cuatro patas puede ofrecer un gran consuelo. De hecho, cuando acariciamos a nuestro gato o perro o incluso al hámster, nuestro cuerpo libera una hormona, la oxitocina, que ayuda a construir un vínculo entre dueño y mascota y que, además, induce un efecto relajante. ¡Perfecto para después de un estresante día en casa o en el trabajo!
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Combaten la soledad

Nos acompañan y nos hacen movernos de un lado para otro. En el veterinario o en el parque, es habitual que los propietarios de animales se detengan a charlar.  Y si optas por un compañero emplumado, como un loro, ¡quizás tengas un poco de conversación y todo!
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Ayudan a reducir el riesgo de alergia y asma en los niños

Cuando los niños se exponen a los diversos alérgenos de las mascotas en una fase temprana de la vida, tienen un 15% menos de probabilidad de desarrollar asma más tarde en su infancia. El porcentaje es incluso más alto en niños cuyos padres trabajan en granjas. Su sistema inmune no reacciona exageradamente cuando se cruza con esos alérgenos, es decir, tienen una tolerancia más elevada.
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Nos ayudan a combatir la depresión

Con su capacidad para aliviar el estrés y la soledad al mismo tiempo que cuidan de nuestro corazón, no es ninguna sorpresa que las mascotas nos ayuden también a plantar cara a la depresión. Y es que su amor incondicional nos aporta un sentimiento de reconfirmación y nos hace sentir amados. Una mascota no nos juzgará, no nos criticará y estará agradecida con cualquier gesto de amor que mostremos. A medida que vemos crecer a nuestros pequeños amigos, cultivamos un sentimiento de aptitud y de satisfacción.
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