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Juan Diego Bribriesca Olmedo (Guadalajara, Jalisco, México) recuerda ante su pesebre las palabras del Papa: “la mente va espontáneamente a cuando uno era niño y se esperaba con impaciencia el tiempo para empezar a construirlo. Estos recuerdos nos llevan a tomar nuevamente conciencia del gran don que se nos ha dado al transmitirnos la fe; y al mismo tiempo nos hacen sentir el deber y la alegría de transmitir a los hijos y a los nietos la misma experiencia".
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© Juan Diego Bribriesca Olmedo