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Compartir

Con los días abarrotados de trabajo y de educación en casa, los padres deben compartir su tiempo con sus hijos prestando aún más cuidado. Las peticiones de los niños no pueden ser atendidas al instante y tienen que darse cuenta de que no pueden ser siempre la prioridad. Es probable que también tengan que compartir sus propias cosas con más frecuencia al estar en casa más a menudo.
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Compasión

La pandemia ha originado también muchísimos actos maravillosos de bondad por todo el mundo, a menudo con la directa implicación de niños. Aseguraos de que vuestros hijos son conscientes de las personas que pasan por dificultades, en especial en vuestro propio barrio, y planteaos cómo podéis echarles una mano.
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Consejos digitales

La pandemia ha dejado patente la necesidad de tecnología y, sin duda, vuestros hijos se han empapado de las maravillas de Internet en los últimos meses. Gracias a los cursos en línea, las charlas con familiares por videollamadas o la participación en grupos en línea con intereses comunes, vuestros hijos están aprendiendo unas destrezas tecnológicas impresionantes a un ritmo vertiginoso.
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Gratitud

La mayoría de las personas podría elaborar una larga lista de cosas que habían dado por sentadas antes del confinamiento y que no habían valorado suficiente: un corte de pelo, el abrazo de un ser querido, ir a misa… Padres e hijos han aprendido el valor de actividades que a menudo minusvaloran. Cultivad el hábito de gratitud mencionando todas las cosas por las que estáis agradecidos cada día e incorporadlo como práctica diaria en el desayuno o durante las oraciones nocturnas.
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Cocinar

Muchas familias se han mantenido ocupadas preparando sus pasteles favoritos o preparando sabrosos y originales platos durante la pandemia y, más de una y dos veces, los pequeños han estado de pinches aprendiendo el oficio. Cocinar no solo es una habilidad vital esencial, sino que también es un regalo poder alimentar a nuestros seres queridos, así que aseguraos de que tenéis a vuestros minichefs cerca en la cocina.
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Pasión por la historia

Si no habéis podido viajar durante las vacaciones, aprended más con vuestros hijos sobre la historia local. Dirigíos a la biblioteca o investigad en Internet y descubrid monumentos, acontecimientos y edificios históricos de vuestra zona, para qué se empleaban y quién vivía allí. Al destacar su relevancia, la historia puede despertar el interés de los niños y pueden aprender mucho con ella.
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Higiene

Nunca antes que ahora se ha animado tanto a los niños a lavarse las manos. Los jóvenes están aprendiendo la importancia de la higiene además de un par de cosas sobre virus… ¡y eso es toda una lección de biología en sí misma!
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Planificación urbanística

Si vivís en un pueblo o una ciudad, podéis introducir a vuestros hijos en las maravillas de la planificación urbanística mientras dais un paseo. Preguntad a vuestros hijos por qué creen que las calles se disponen de cierta manera o por qué hay cierta cantidad de espacios verdes. No tenéis por qué poneros técnicos, pero es una forma estupenda de hacer que vuestros hijos reflexionen sobre su entorno y las necesidades de la comunidad.
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Paciencia

Vernos privados de todo lo que damos por supuesto ha sido todo un reto. Con los niños desesperados por saltar en la piscina local, por irse a dormir a casa de amigos o incluso por volver a la escuela (¡también los hay!), la pandemia ha dado tanto a padres como a hijos una tremenda lección de paciencia.
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Creatividad

Con tantísimo tiempo dentro de casa, la palabra “aburrido” tal vez haya sonado alguna que otra vez. Pero con el aburrimiento viene la creatividad, así que vuestros hijos pueden aprender a dejar que su imaginación se desboque. ¡Usad esta oportunidad para despertar en vuestros hijos al pintor/constructor/músico/creador que llevan dentro!
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Jardinería

Si disponéis de patio, quizás vuestros hijos lo hayan frecuentado más de lo que solían. Muchas personas han afirmado que estar en confinamiento les ha permitido ser más conscientes del paso de las estaciones porque han tenido más tiempo para contemplar la maravilla de la creación de Dios. Aprovechad la circunstancia como una oportunidad para que vuestros hijos empiecen a cuidar del patio o jardín y de los insectos y criaturas que puedan encontrarse.
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Fe

Estar en casa permite más tiempo para educar en la fe y no tiene por qué ser algo complicado. Es una oportunidad para leer historias de la Biblia, catecismos para niños y sobre las vidas de los santos. Una de las mejores maneras de enseñar a vuestros hijos más sobre su fe es observar y celebrar las múltiples fiestas y periodos de la Iglesia en casa.