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Plantea los escenarios de futuro
No te limites a mirar lo que el tablero deja a la vista. Activa la inteligencia. Has de imaginar qué podría ocurrir con las piezas que tú mueves y con las que moverá el contrincante. Imaginar los escenarios que pueden venir en adelante para no caer en un jaque a la reina o para que no te maten ninguna pieza, a poder ser. La prospectiva nos ayuda a no despreciar ninguna posibilidad. Hay que asegurarse de que no dejamos nada al azar. El ajedrez no es un juego de azar sino que en él todo está medido y planificado, pero entre dos: se trata de descubrir  la mente del de enfrente y generar jugadas en las que no adivine nuestros planes.
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© Dolors Massot-ALETEIA