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6ª edad de oro: Afianzar nuestra unión en la madurez de nuestras vidas.

Con la plenitud humana y ciertos éxitos, procuramos no olvidar que el amor nunca está hecho, que es una conquista diaria en un humilde comenzar y recomenzar sin acostumbrarnos el uno al otro, pues el amor personal es siempre un proyecto inacabado.

Nuestro plan de vida se centró en Dios, en la familia y en el trabajo.

Una etapa plena de maravillosos recuerdos donde vivimos la difícil pero orgullosa prueba del vuelo de nuestros hijos, dejando poco a poco el nido vacío.

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