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4ª edad de oro: Nuestra boda y nuestro consentimiento.

Y decidimos unirnos en el ser a través de un consentimiento que brotaría solo de nuestra soberanía personal para transitar de un amor gratuito, a un amor debido en justicia para toda la vida. Vivimos así intensamente los planes concretos de nuestra futura unión: el anillo, la petición de mano, la boda y… la luna de miel. Viviendo la verdad de que el buen amor engendra la belleza del desear darse y acogerse íntimamente en nuestra corporalidad y desde nuestros corazones.

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