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Pereza

Las relaciones siempre exigen salir de uno mismo. Hay que moverse para acudir a un encuentro o una cita.

Si actuamos con pereza, buscamos excusas para retrasar planes o no hacerlos y, al final, eso va en detrimento de la relación de amistad o del noviazgo.

Vence la comodidad del sofá de casa y del desarreglo personal. Esa pereza física arrastra a la pereza intelectual. En este punto, rompe las dinámicas de juegos de ordenador o de películas y series. Propónte un límite de tiempo solo ante la pantalla y prioriza los planes con amigos o familia.
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Egoísmo

¿Tienes esta relación porque te beneficia? ¿Estás pensando en ti por encima de la otra persona? ¿Buscas en esta relación (de amistad o de pareja) un rendimiento económico, social o afectivo?

Eres egoísta si solo buscas tu complacencia, hacer lo que a ti te gusta, si no dejas hablar a la otra persona o no te interesas por sus opiniones o preferencias.

¿Cómo puedes vencer el egoísmo? Piensa en el otro: qué le gusta, qué aspiraciones tiene, qué puedes hacer por él.
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Prejuicios

Las ideas preconcebidas son barreras que dificultan el comienzo de una relación de amistad. Es imposible que haya cordialidad y respeto si hay prejuicios.

Hay prejuicios por cuestiones sociales, étnicas o religiosas que nos impiden la amistad con los colegas, vecinos o familiares.

¿Te bloquea algún prejuicio contra esa persona? Habla con ella de ese aspecto que te inquieta o busca más información acerca de ello. No la juzgues sino remítete a su comportamiento y sus palabras. No te dejes dominar por modas o tendencias en las redes sociales y comprueba tú mismo las cosas.
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Tiempo

¿Dedicas tiempo a tus relaciones? Más allá del whatsapp y de mensajes rápidos, se necesita estar con la otra persona, interesarse por sus cosas, conversar y darse a conocer en las dos direcciones, de modo que tú sepas más del otro y el otro de ti.

En las relaciones hay que ser generoso en aspectos como:

hacer favores que exigen dedicación de tiempo.

acompañar.

escuchar.

desplazarse para verse físicamente.

¿Estás dispuesto a "perder el tiempo" con esa persona?
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Crítica

Ser propenso a poner por delante los comentarios negativos nos aleja de los demás. Si son comentarios sobre aspectos reales, nos distancian cuando no están dichos para ayudar a la otra persona. Si son inventados (rumores, por ejemplo), nos hacen desleales. Nadie quiere amigos desleales.

Si hay algo en la otra persona, debes ser noble y decírselo. La corrección puede ser de mucha ayuda cuando está dicha con intención de hacer un bien al otro. Busca el momento adecuado: eso a veces obliga a tener paciencia para no soltar las verdades en el mismo instante en que se nos ocurren.
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Superficialidad

Una relación de "conocidos" no espera más de la otra persona. Pero si queremos amistad, no basta con encontrarse en los momentos de fiesta, tomar una cerveza en grupo o saludarse en medio de una celebración. Incluso podemos planear viajes con "amigos" pero realmente no generar amistad.

¿Conoces verdaderamente a tus amigos? Más allá de las risas y el pasarlo bien juntos, ¿sabes con qué sueñan y qué cosas les preocupan? ¿Realmente son parte de tu vida y tú eres parte de ellos?

¿Te das a conocer?

Si ocurriera algo grave, ¿podrías contar con ellos y ellos contigo?

Sal de la superficialidad y busca conversaciones más profundas que os hagan tener vínculos de confianza.
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Silencio

Cuando algo nos ha molestado y no hablamos de ellos, ese silencio nos distancia de la otra persona. El silencio puede ser una forma de pasotismo o de desprecio.

Callar también puede hacer que interiormente comencemos a escribir una lista de agravios: cosas negativas que no estamos dispuestos a olvidar.

Para combatirlo, hay que hacer frente al problema, hablarlo buscando el mejor momento y solucionar el conflicto. Desencalla las situaciones.