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LLORAR EN SECRETO.

En cuanto te encuentras sola, te deshaces en lágrimas. Lloras porque tu bebé está llorando o porque ya lo extrañas desde que lo dejaste en la guardería. O tal vez lloraste esta misma mañana en el ascensor porque a tu hijo de 2 años le entró la llantina cuando te fuiste de casa, como cualquier niño de esa edad cuando ve marcharse a su madre. Dejar a tu bebé con su padre o sus abuelos no es fácil, pero tampoco es un crimen. No te sientas culpable. Es normal que te dediques un tiempo a ti misma.

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TENER REMORDIMIENTOS.

Ninguna madre se atreve a admitirlo pero, en momentos difíciles, las mujeres se sienten decepcionadas y solas. Tienen la impresión de haber elegido una vida demasiado difícil para la que no estaban preparadas. Es un sentimiento normal. Pasará en cuanto tu hijo o hija te dedique una gran sonrisa desdentada. Con el tiempo, todos tus esfuerzos serán recompensados y te darás cuenta de que por nada en el mundo cambiarías tu vida

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DAR TU MÓVIL A TUS HIJOS.

Todas sabemos que es malo que los niños pequeños usen aparatos electrónicos. No se les debe permitir jugar con un móvil y el tiempo que pasan frente al televisor debe estar estrictamente controlado. Bueno, esas son las reglas oficiales. En realidad, muchos padres y madres dejan que sus hijos vean algún que otro dibujo animado más de lo que estaba previsto cuando necesitan terminar algo o simplemente porque quieren tener paz durante un cuarto de hora. No es nada grave. Y tampoco eres una mala madre cuando le niegas a tu hijo esos minutos extra frente a la pequeña pantalla.

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MANDARLO TODO A PASEO.

Así, sin más, ahora mismo… A veces quieres dejar tu oficina y renunciar para siempre. En algunos casos, no hay una razón en particular. Solo queremos mandarlo todo a freír espárragos. Todas tenemos un punto sin retorno: una crítica equivocada de nuestro jefe, una gota que colma el vaso en casa o un hartazgo por estar repitiendo todo el día “no hagas esto” y “no digas aquello” a los hijos. ¿Alguna vez has querido salir huyendo de casa a las 9 de la mañana? Es normal, es una escapatoria. Y si puedes sucumbir a este impulso de vez en cuando, no lo dudes. Sal de casa o tómate una pausa larga para almorzar. Más vale un buen paseo, ir de compras o tomar una buena taza de café para liberarte de tus emociones negativas que explotar y tomarla con los que te rodean.

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SALTARTE LA HORA DEL BAÑO.

Si contamos el tiempo de preparación, el secado y el cambio de ropa, se tarda unos 30 minutos en bañar a un bebé o a un niño pequeño. Y si tu pequeño pirata ya ha descubierto las alegrías de salpicar todo el cuarto de baño, tirar sus juguetes flotantes al suelo o forrar las paredes con espuma de jabón, el tiempo puede alargarse más. Luego hay que sumar el tiempo perdido por la crisis de desesperación que se produce al salir de la bañera, más el tiempo que se tarda en limpiar y secar el baño. De hecho, hace falta mucho más del tiempo calculado. Así que, pensándolo bien...igual no pasa nada si algunas noches tu hijo va a la cama sin bañarse, ¿verdad? ¿Y qué? Total, ya se lavará mañana.

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NO COCINAR DE FORMA EQUILIBRADA.

En un mundo ideal, nadie se plantea seriamente alimentar a sus hijos con comida llena de pesticidas, demasiada sal o con ingentes cantidades de azúcar. Si tienes energía, tiempo (y cartera) para comprar solo en supermercados orgánicos, ¡mucho mejor! Pero eso no te hace mejor madre que la que sirve un potito ya preparado porque no tiene tiempo para cocinar. Además, la comida en frasco para bebés está estrictamente controlada. Así que... tranquila.

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PENSAR QUE TODO ES CULPA TUYA.

Eso es lo que la vocecita en tu cabeza te susurra cuando tu hijo se hace un moratón, se da un golpe en la cabeza o se cae de una silla. Bueno, todas las madres han pasado por esta situación. Aunque tuvieras ojos en la espalda, eso no impediría que tu hijo hiciera alguna tontería. De hecho, quizás hayas notado que tu hijo siempre se hace las heridas más grandes cuando hay varias personas para vigilarlo…

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LEVANTARTE TARDE.

No hay nada malo en ello, excepto si tu hijo ya lleva despierto una hora. ¿Cómo? ¿Quieres decir que está jugando solo? ¿Sin haber desayunado? La mayoría de nosotras, especialmente después de una noche en vela, preferimos golpear el despertador con un martillo antes que levantarnos. Y aun así, hay que tener la energía para hacerlo... Así que si tu hijo no llora cuando se despierta, ¡no hay nada de malo en estar acurrucada bajo el edredón un poquito más! Algunas madres incluso me confesaron que a veces daban a sus hijos su desayuno favorito antes de volver a la cama, y sin ningún remordimiento!

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VER DORMIR A TU BEBÉ.

En lugar de cuidar de ti misma y relajarte, te quedas viendo dormir a tus hijos. A veces te sorprendes quedándote durante horas en su habitación admirando ese maravilloso espectáculo. Además, antes de irte a la cama, después de un largo día, miras su foto en la pantalla de tu móvil. ¿Una pérdida de tiempo? Tal vez. Pero ciertamente te vas a la cama de mejor humor. Al final, es muy agradable ser una madre imperfecta.

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