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Serafines

El poder de los serafines es inimaginable para la mente humana. Si son de fuego es porque todo su ser está permanentemente consumido por el amor y la Luz de Dios. Sin embargo, ninguna criatura viviente, espiritual o material, humana o angelical puede ver a Dios cara a cara sin ser destruida. Por eso, los serafines se cubren el rostro con sus alas, porque a pesar de su poder, la pura energía de Dios los destruiría instantáneamente si la contemplaran directamente. Incluso para la clase de ángeles más poderosa, Dios sigue siendo un misterio.
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Querubines

Estos ángeles han visto asociar su nombre a putti, pequeños regordetes que adornan las pinturas de Trecento o los murales de la Florencia renacentista. ¡Una manera asombrosa de representar la segunda clase de ángel más poderosa conocida! Es porque los querubines no son convenientes, son ellos los que guardan el Árbol de la Vida y nos impiden regresar al Jardín del Edén: "Y habiendo expulsado al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida”(Gn 3, 24). ¡Están tan lejos de los putti!
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Tronos

Justos, rectos, rigurosos, inspiran a los representantes del orden en la Tierra. Se les atribuye tradicional y simbólicamente la más extrema severidad y dureza. Sí, los Tronos son severos y gobiernan la acción justa de Dios. Son ellos, sin duda, quienes estructuran el mundo material, quienes lo convierten en un escenario en el que la divina Majestad puede descansar. Esto hizo que san Gregorio Magno dijera: "En el mundo visible, todo está gobernado por criaturas invisibles".
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Dominaciones

Las Dominaciones son una clase de ángeles especializados en la lucha contra las adicciones, la esclavitud y todo lo que encadena el alma y el cuerpo de los hombres. Las dominaciones soplan suave pero firmemente en el corazón de la psique humana para romper las cadenas que bloquean el corazón evitando que se abra a la Gracia. Están en lo alto de la jerarquía angélica y, por una buena razón, su tarea es de suma importancia, ya que la libertad es una condición indispensable del viaje espiritual, así como del resultado del mismo.
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Virtudes

Los ángeles de esta categoría son conocidos por su fuerza interior y su coraje inquebrantable. Ayudan a aquellos que deciden llevar una vida virtuosa. Las Virtudes inspiran esa fuerza cristiana que consiste en afrontar la adversidad con espíritu sólido y generoso, coraje invencible, humildad sin límites y confianza absoluta en la acción y los designios del Dios amoroso, siempre presente a nuestro lado.
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Poderes

Los poderes actúan como una barrera, un dique, una muralla. Protegen a los cristianos y a los justos de los ataques de las legiones enemigas: pensamientos negativos, oscuros, destructivos, de desprecio... Sin la acción de los Poderes, el ser humano debilitado por la caída perdería la razón y sus pensamientos se dislocarían por la fuerza de la entropía demoníaca, engullido por la angustia de la muerte que inevitablemente llega al final de su vida terrena.
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Principados

La tradición sabe que cada etnia, cada nación, cada ciudad, cada comunidad tiene su protector que vela por su desarrollo espiritual y su inclusión en la obra salvadora de Dios. Esta clase de ángeles tiene una gran autoridad porque son ellos quienes aseguran que el plan de salvación de los hombres se desarrolle de la mejor manera posible.
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Los arcángeles

Los arcángeles reciben sus instrucciones de las siete órdenes anteriores. Gran responsabilidad para aquellos a quienes a veces se les llama "Los Grandes Heraldos". Por su función, envían, revelan, desvelan y explican las profecías, los sueños divinos y las iluminaciones que experimentan quienes caminan por un camino espiritual. Ellos también, con su influencia invisible y sutil, fortalecen la fe de los creyentes sinceros y los protegen de la duda relativista y del fanatismo.
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Ángeles

La última clase de ángeles incluye a los más cercanos a nosotros: los ángeles de la guarda. Ninguna Iglesia cuestiona su existencia, que ha sido atestiguada desde los primeros tiempos del Apocalipsis. Así hablaba de ellos el papa Benedicto XVI en una homilía en 2008: "La presencia invisible de estos espíritus benditos es una gran ayuda para nosotros, y "un gran consuelo: caminan a nuestro lado, nos protegen en todas las circunstancias, nos defienden de los peligros y podemos recurrir a ellos en cualquier momento".