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San Juan María Vianney, en Dardilly (Ródano, Francia)
La granja donde nació y vivió el Santo Cura de Ars durante los primeros veinte años de su vida sigue perteneciendo a sus descendientes y es accesible a los peregrinos. Nada ha cambiado en más de doscientos años. Aquí encontramos la sala común, enlosada en piedra, la trascocina, la alcoba (donde nació el santo), el establo y el horno. El mobiliario rústico también se ha conservado, incluido el reloj al pie del cual Juan María Vianney hizo su primera confesión. El reloj sonaba solamente cada hora, cosa que la hermana de Juan María comentó durante el proceso informativo para la beatificación: “Cuando sonaba la hora, siempre decía la oración que nuestra madre nos había enseñado: ¡Bendito sea Dios! Ánimo, alma mía: el tiempo pasa y la eternidad se acerca; vivamos como debemos morir. Luego se reza un Ave María”.
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