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1. Miremos detenidamente a Jesús en la cruz

¡Desearemos parecernos más a Él en su pobreza!
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2. Reunámonos con Él en nuestro corazón o en la Eucaristía y paladeemos su amor

 Estaremos menos tentados de “consumir”.
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3. Pensemos a menudo en la presencia de Jesús en todos quienes sufren

Y, especialmente, en todos a quienes podemos ayudar.
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4. Supliquemos al Espíritu Santo...

... que forme en nosotros “un corazón de compasión”.
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5. Intentemos conocer y frecuentar a personas más pobres que nosotros

Ellas nos cambian por completo, nos impiden acomodarnos demasiado. Y a menudo, también nos evangelizan.