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Recuerdos de verano.
Todavía sumergidos en las vacaciones quizá nos resulte más fácil hacer todo cuanto nos recuerde a ellas. Por ello, sentarnos a escribir un diario de verano nos puede resultar muy divertido. Volver a coger el cuaderno y el boli para escribir nos reencuentra con la calma y el tiempo. Sentados de nuevo, podemos expresar con palabras los recuerdos o las imágenes que nos han traído las vacaciones y que aún estamos viviendo. Lo mismo podemos hacer con los dibujos. Plasmar en un papel las instantáneas que ilustran nuestro periodo estival. Ya sea con las letras o con imágenes, recuperamos el hábito de sentarnos y plasmar nuestro arte.
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