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Piensa en lo que le gusta a tu familia

No te empeñes en hacer un plato sofisticado porque lo has visto en una revista, si los ingredientes sabes que no gustan a los tuyos (¡no te empeñes en cocinar pavo, si a nadie le gusta!).  Si en tu familia hay desacuerdo con lo que gusta a cada uno, intenta buscar lo que une, o ten detalles concretos con alguien, por ejemplo usar la receta de tu suegra, que quizás transporte a tu pareja a las Navidades de su infancia.

Sobre todo, piensa en los que tienen problemas alimentarios: diabetes, celiaquía, alergias o problemas con determinados alimentos. Haz cosas que todos puedan comer, en la medida de lo posible. No pasa nada por hacer un dulce con edulcorante para todos, si eso hace que tu familiar que tiene diabetes esa noche pueda comer como los demás.
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Pide ayuda

Si la cocina no se te da nada bien, puedes pedir ayuda a alguna persona más experta para preparar tu comida navideña, o incluso comprar platos ya cocinados a los que puedes dar después un toque personal.

Y sobre todo, no olvides la consigna: DISFRUTA. No te pongas grandes metas personales (quedar bien, etc). Ponte sólo una: que tu familia se sienta querida por ti. Y si no eres tu quien cocina, no se te olvide evitar frases como "pero el año pasado estuvo mejor", o "me hubiera gustado que hicieras...".
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Hazlo con cariño

Planifica bien el menú, desde la compra -vigila también no derrochar, gastar teniendo en cuenta a los que no podrán tener una buena comida navideña- hasta la presentación del plato. Dedica tiempo. En la cocina, el tiempo es fundamental para que los platos salgan bien. Un plato presentado con elegancia, jugando con los colores (en Navidad ten en cuenta especialmente el color rojo) y los sabores, alimenta los cinco sentidos. Los asados, las tortas, delatan en seguida cuando se han hecho de prisa y sin cuidado.
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Entrégate a los demás

Cuando cocinas estás realizando un servicio a los demás. Quizás debas someterte a la receta y poner toda tu atención y capacidades para obtener un buen resultado. O puede que tengas experiencia y talento para improvisar y desarrollar tu creatividad, incluso con símbolos, que puedes desvelar o mantener en lo secreto... Ojalá puedas convertir la preparación de la comida en una oración
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Implica a los demás

Si invitas a algún familiar, y se ofrece a traer algo, no se lo desprecies. Quizás tu habías pensado un super postre y el abuelo aparece con unas sencillas rosquillas. ¡No pasa nada! Cuanto más participan todos, más alegría habrá en la mesa.

¿Por qué no hacerlo en familia? Diseñar entre todos los platos, ir todos a comprar, preparar la mesa todos juntos... la Cena de Nochebuena empieza mucho antes de sentarse a cenar.

Especialmente, implica a los niños. Déjales amasar galletas o partir la fruta. Cocinar une mucho a la familia, y hace que los niños estén más dispuestos a comer.