1/7

Dar las gracias

Antes de la cena familiar (ojalá varios días antes) haz una lista de la gente a la que le debes gratitud. Ya sea porque colaboró contigo en el trabajo o en el estudio, porque fue gentil en algún momento difícil, porque te acompañó en la enfermedad o en la pena. En fin, siempre hay gente a nuestro alrededor que nos ha hecho bien.

Que esa noche, sea una noche de gratitud. Agradece a tu familia y recuérdales lo bien que te han hecho. Que tus mensajes de texto sean de gratitud, y tómate el tiempo de escribir esos mensajes a aquellos que menos lo esperan, pero que tuvieron gestos de amor contigo.
2/7
3/7
4/7

Establecer propósitos para el nuevo año

No solo fijarse metas como terminar el postgrado, pagar las deudas, salir de vacaciones al caribe o por fin inscribirse en el gimnasio, sino propósitos de vida, cosas grandes que comiencen a realizarse en este nuevo año. Dios nos invita a que nuestra fe alimente nuestra esperanza.

Los cristianos somos personas esperanzadas, que creemos que lo mejor está por venir. Hacer una lista y dejarla en un lugar visible durante el resto del año, seguro ayudará. Al mismo tiempo te compartimos un videoblog con algunas ideas sobre buenos propósitos que podríamos considerar para el Año Nuevo.
5/7

Evaluar el año pasado

No confundas evaluar con rescatar lo malo. Evaluar es dar valor; entonces revisa los acontecimientos más grandes que viviste, las decisiones más importantes, los proyectos más trascendentes y asígnales un valor. Pero ojo, la vida no es blanco y negro, de hecho es principalmente de muchos grises. Las cosas no son buenas o malas.

Es por eso que te invito a que mires tu vida como la miraría Jesús, con amor, con misericordia, con esperanza y así, evalúes lo que has hecho. De otra forma, evaluar el año recién vivido será más bien una tortura en donde te sacarás en cara a ti mismo lo mal que has hecho las cosas y las muchas ganas de comience luego un nuevo año.
6/7

Dedicar un minuto para quienes partieron

Este año nos ha conmovido por las muchas y dolorosas muertes que hemos visto en la prensa. La guerra, el hambre y las injusticias nos han hecho apretar los dientes y el corazón más de una vez durante este año. Así como también es probable que más de alguno de ustedes haya despedido a algún familiar o amigo cercano, quien ha partido a la casa del Padre.

Dediquemos unos minutos para honrar su memoria, brindemos por sus vidas, ofrezcamos la nuestra por el sufrimiento de sus familias y que su recuerdo no sea solo nostalgia y melancolía, sino una motivación para vivir nuestra propia vida apasionadamente y con amor.
7/7

Saludar y festejar a nuestra Madre

La resaca y el trasnocho hace que el 1 de enero nos hace olvidar que celebramos algo importante para nuestra fe: la Solemnidad de la Santa María, Madre de Dios. Estamos acostumbrados a ese nombre que la Iglesia le da la Virgen, pero detenernos a comprender que una creatura humana, frágil y perecedera es la madre del mismo Dios, es una cosa grande y que se celebra justamente en esta fecha.

Comencemos pues el año saludandola, dedicando unos minutos de nuestra oración a ella y asistiendo a la Eucaristía que se celebra en su memoria. Que los grados de alcohol en la sangre y la comida que quedó de la noche anterior, no nos detengan para ir a darle un abrazo de Año Nuevo a quien nos ha regalado al Salvador, nuestra mamita María.