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No confundir personas con ideas

Todas las personas merecen respeto, pero no todas las ideas. Las ideas pueden ser atacadas, pero no las personas. Puedo criticar la idea de una persona, pero eso no significa que estoy criticando a la persona que la piensa. Que me cuestionen mis ideas no significa que me cuestionen a mí como persona.
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No confundir sano pluralismo con relativismo

Es sano que existan diversidad de perspectivas que enriquecen la comprensión de la realidad. No es lo mismo que afirmar que todas las opiniones son igualmente válidas.
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Enseñar a distinguir que lo que “yo siento” no es lo mismo que la verdad de las cosas que me rodean

No es lo mismo apariencia que realidad. Puedo sentir y creer infinidad de cosas que no sean verdad y vivirlas como auténticas.

 
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Defender la libertad de opinión

La célebre frase atribuida a Voltaire por su biógrafa Evelyn B. Hall: “Desapruebo lo que dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo”, expresa claramente este principio de respeto a la libertad de expresión. 

 
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Enseñar las virtudes cívicas para una mejor convivencia

Tanto el sistema educativo, los medios de comunicación y los referentes políticos, si promueven las virtudes, lo que nos hace buenas personas, harían un gran bien a las nuevas generaciones y a su felicidad. 
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Aprender a escuchar

Escuchar es una manera de descentrarse de uno mismo, de olvidarse de sí, de desinflar el ego, de silenciar las propias voces interiores y pensamientos para dar lugar al otro. Escuchar es un acto de atención hacia el otro, de cederle espacio en mi vida, de respeto a su persona, de apertura a su propia vida, sus ideas, su mundo. Por eso querer escuchar a otro es querer entrar en su mundo y dejarnos transformar por él. Quien está demasiado ocupado consigo mismo no puede escuchar en profundidad. “En un mundo centrado en el ego productivo y olvidado del otro, la escucha ha de ser un acto que quiebre el encierro subjetivo del individuo” (B.C. Han).

 
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Aprender a amar

Amar decía Fromm “es un arte que se aprende”. La capacidad de cultivar relaciones de amor verdadero requiere salir del egoísmo, entregarse, priorizar al otro y darle un lugar en la propia vida. Amar en serio es para muchos