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Reducen la irritación y la apatía

Por más extraño que parezca, el abrazo estimula la circulación, y con ello nuestro cuerpo elimina toda la tensión.

Un abrazo siempre es agradable, trae seguridad, confianza y tu mejor sonrisa.

 
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Mejoran el humor y traen felicidad

 

Cuando somos abrazados sentimos la felicidad y la seguridad necesarias para elevar nuestra autoestima, debido al aumento de la producción de serotonina.

La serotonina es producida automáticamente durante un abrazo. Si necesitas elevar tu autoestima, abraza más.

 
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Aumentan la confianza y la seguridad

Esto sucede porque nos sentimos protegidos, apoyados y acogidos.

Si necesitas de una buena dosis de confianza ante una situación que te deja nervioso, por ejemplo, hablar en público, pide un abrazo. Eso te relajará y te dará la confianza que necesitas.

 
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Fortalecen tu sistema inmunológico

Nuestro sistema inmunológico se fortalece cuando damos y recibimos abrazos. ¿Por qué sucede eso?

Porque nuestro sistema inmunológico es activado para crear glóbulos blancos, que ayudan a prevenir enfermedades y mejorar nuestras defensas.

 
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Rejuvenecen el cuerpo

Los abrazos favorecen la oxigenación de los tejidos, eso aumenta el tiempo de vida de las células e impide el envejecimiento precoz. Abraza para mantenerte joven por más tiempo.

 
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Reducen el riesgo de demencia

Necesitamos dar y recibir abrazos durante toda la vida; eso nos ayuda a prevenir la demencia. Los abrazos tranquilizan y equilibran nuestro sistema nervioso.
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Reducen la presión arterial

 

Además de la serotonina, los abrazos liberan otra sustancia llamada oxitocina, que es una hormona liberada por el sistema nervioso. Por lo tanto, los abrazos son excelentes reguladores de la presión arterial.