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Sabe entretenerse solo

Esta es una de las primeras señales a las que debemos prestar atención. Un niño que sabe entretenerse solo y que no necesita la compañía de un adulto para buscar qué hacer, es un niño que puede estar listo para quedarse solo en casa sin inventar actividades de riesgo. Siempre debemos dejar claro que actividades tienen permiso de realizar mientras no estemos con ellos. Si manejamos límites claros, ellos se sentirán más cómodos y más seguros.
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Sabe el número de teléfono de emergencias y de los padres

Es importante que un niño que se queda solo en casa tenga las vías de comunicación para comunicarse con sus padres si algo llegase a pasar. También es importante que reconozcan cuando es una emergencia y que sepan llamar a los servicios de emergencia. Puede ser útil también que conozcan a algún vecino al que puedan acudir en caso de no poder comunicarse con sus padres o con un adulto responsable.
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Es independiente a la hora de hacer tareas del hogar

Esto se traduce en que puede cuidarse a sí mismo y cuidar de su hogar. Entre las labores que podemos evaluar está:

prepararse algo sencillo de comer,
manejar con cuidado los instrumentos de cocina,
vestirse y asearse solo, etc.
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Es capaz de reaccionar bien en casos de emergencia

 Es importante entrenar a nuestros hijos en cuestiones básicas de emergencias que pudieran suscitar. Qué hacer ante un incendio, un robo o una situación desconocida, les otorga seguridad y también nos da a los padres un sentido de tranquilidad. También es útil que nuestros hijos realicen un curso de primeros auxilios  en caso de que tengan que cuidar a otros o si se quedan solos con amigos.
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No tiene miedo

Quizás la señal más importante sea que tu hijo es estable emocionalmente y no tiene temor de quedarse solo. Para poder quedarse solos nuestros hijos deben sentirse tranquilos y sin temor. Si nuestro hijo aún no está listo emocionalmente para asumir esta responsabilidad, es mejor que se busque otra solución, hasta que se sienta seguro.