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Cesta de Navidad para Todos

Que la Nochebuena sea una Nochebuena para todos. Como en tantas diócesis, una buena idea es sumarnos con una cesta navideña para llevar a una familia necesitada. Preparando el turrón, la sidra, la cena para llevar al que menos tiene.

Una caja de navidad para una familia por la que rezamos todos los días del Adviento. No solo el alimento, llevar el motivo del festejo. Llevar la alegría del encuentro con Jesús.
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Visitar enfermos

En ellos también está Jesús, en ellos, despojados de la salud. En el hospital más cercano a nuestra casa seguro hay enfermos internados, ingresados, que esta Navidad la tendrán que pasar conectados a algún equipo. ¿No los conocemos? Tampoco conocían los pastores y los reyes a Jesús. Vayamos a ese encuentro. Es un ratito nomás, quizá media hora del 25 o del 24 a la tardecita.
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El emigrante

Sí, el que está lejos de casa. En el trabajo, en el estudio, seguro, hay alguien lejos de los suyos. Llamémoslo e invitémoslo a la mesa de Nochebuena. Al menos preguntarle con quién la pasará. ¡Qué ejemplo para nuestros hijos que el señor que habla raro y está solo pueda pasarlo con nosotros! ¿Acaso en una noche de encuentro el que está solo no es Jesús para nosotros?
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Los misioneros, los religiosos, los sacerdotes

Hijos de Dios que dan su vida por los demás. En Nochebuena todos son José con nosotros, porque renunciaron a su familia para adoptarnos a nosotros. La gran mayoría de ellos renunció a todo bien material. ¿Ya le llevamos un regalito a nuestro párroco, a los sacerdotes, a las monjitas del pueblo, a los misioneros que hay en nuestra ciudad, en la villa?
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Rezar

Una oración sentida por el país, por la paz, por los pobres, por los jubilados a los que no les alcanza, por el que está en el paro, por los que más lo necesitan. Una oración por aquel que no conocemos para que Jesús nazca en él.