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Una fe profunda

El padrino y la madrina no son meros proveedores de regalos, apuntan a la estrella a seguir.
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Una amistad ejemplar

Cuanto más cerca esté el padrino o la madrina de los padres, cuanto más profunda sea su relación, mayores serán los deseos del niño por compartir con él o ella esta amistad a su vez.
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Madurez suficiente

La Iglesia pide que los padrinos hayan recibido el sacramento de la Confirmación, aunque un adolescente pueda dar testimonio de su fe al ahijado.
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Una elección libre

Elegir bien, en la oración, es ofrecer a tu hijo una hermosa estrella para avanzar hacia el Padre.
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Un corazón abierto y generoso

Lo que más cuenta en la relación con el ahijado no es necesariamente el tiempo que pasamos con él , sino su calidad: es la generosidad de la gente que hará la diferencia.