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Medicamentos líquidos

El 82% de lo errores registrados se refieren a medicamentos líquidos, contra un 14,9% relacionado a cápsulas y comprimidos.

La dosificación equivocada apareció como uno de los problemas más frecuentes en el caso de los medicamentos líquidos. Se debe, por ejemplo, al uso de medidas caseras como cucharas de sopa o té, que no cuentan con un tamaño estándar establecido por la industria. La imprecisión puede representar una gran diferencia en la posología conforme a la concentración de cada medicina.

Una solución para reducir el riesgo de dosificación equivocada es utilizar jeringas y vasitos dosificadores, que normalmente se venden junto a los medicamentos, para medir los mililitros exactos que se han prescrito.
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Relación entre las dosis y la edad y peso del niño

Otro problema común es ignorar que la dosis de la medicina varía conforme a la edad y el peso del niño: la dosis que tomó el año anterior, por ejemplo, puede no ser la más adecuada para el momento actual. Una dosis menor puede ser ineficaz, mientras que una excesiva puede tener efectos colaterales peligrosos, capaces de afectar, por ejemplo, la presión arterial, la temperatura corporal o incluso llevar a una intoxicación.
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Automedicación

Quien decide recetarse medicinas a sí mismo o a sus hijos puede causar más daño que beneficio. Entre los casos más comunes de automedicación están el consumo de medicinas incompatibles con la situación clínica, el uso de sustancias que solo camuflajean los síntomas sin en realidad tratar la enfermedad, la mezcla de medicamentos, alterando sus efectos, además de la obtención de resultados contraproducentes, como en el caso de los antibióticos que, tomados indiscriminadamente, vuelven las bacterias más resistentes en lugar de combatirlas.
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Mezclas para "suavizar" el sabor

Como muchos niños rechazan ciertas medicinas a causa del sabor desagradable, hay papás que diluyen la medicina en jugos, refrescos y achocolatados, lo que altera las características propias de cada medicamento. Por ejemplo, el hierro puede tomarse con jugos cítricos como la naranja o el limón, pero no con leche, que perjudica su eficacia. En caso de que el médico permita diluir el medicamento en jugo, por ejemplo, se deben usar cantidades pequeñas de jugo.

El niño debe ir aprendiendo que el medicamento que está tomando es importante para combatir una enfermedad. Es necesario que el adulto responsable de la medicación sea firme y, al mismo tiempo, cariñoso, sin forzar, amenazar o usar recursos violentos como pegar o tapar la nariz del niño para que trague la medicina.

 
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Comprimidos y cápsulas

Los comprimidos pueden, en muchos casos, cortarse en hasta cuatro partes, pero las cápsulas deben ingerirse enteras, sin abrirse.

 
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Prospecto y embalaje

Es un cuidado elemental leer el prospecto y el embalaje con atención para cerciorarse de que se trata del medicamento correcto, verificar la indicaciones y prevenir eventuales efectos indeseados.
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Almacenamiento

El lugar y las condiciones hacen mucha diferencia: la humedad y la temperatura, por ejemplo, afectan las propiedades de los medicamentos. Es recomendable conservarlos en el embalaje original y guardarlos en un lugar seco y aireado, evitando la cocina y el baño, además, por supuesto, de mantenerlos fuera del alcance de los niños.

 
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