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San Antonio Abad

El patrono de los animales vendió todo lo que tenía siendo bien joven y frente a su misma casa emprendió una vida de ascetismo y de intensa oración y mortificación.

 
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San Daniel el Estilita

Inspirado por san Simeón, Daniel se instaló en una ancha columna donde vivió 33 años (hasta sus 84 años). Por las dificultades de vivir en ese espacio y el frío del lugar, el emperador hizo construir otra columna junto a la primera; las unió y en la plataforma se hizo una especie de refugio.
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San Jerónimo

¿Sabías que el autor de la primera gran traducción de la Biblia, la Vulgata, al convertirse en sacerdote no se incardinó en ninguna iglesia ni se comprometió a ejercer el ministerio sacerdotal para poder ir al desierto en cualquier momento? En el siglo IV viajó a Egipto para visitar a los anacoretas. Finalmente se instaló en Belén en un monasterio cerca de la gruta de la Natividad, donde pudo escribir grandes obras y dedicarse a la oración, la penitencia y el estudio y la meditación de la Biblia. 
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San Ciaran

Llamado el "Juan bautista occidental", Ciaran construyó una pequeña celda en los bosques de Upper Ossory, en Irlanda. Un jabalí le ayudó a construir su ermita y muchos otros animales fueron a vivir con él. Su estilo de vida auténtico de ermitaño atrajo a otros hombres y en torno a su celda se formó un gran monasterio, Clonmacnoise, que llegó a acoger una sepultura real.
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San Francisco de Paula

Con solo 14 años, se retiró cerca de Paula (Italia). Escondido en la montaña, llevaba una intensa vida de oración y penitencia. Cinco años después, dos jóvenes pidieron unirse a él, y así nació la Orden de los Mínimos, con una consigna: "Cuaresma perpetua".

 
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San Francisco de Asís

También el fundador de los franciscanos tuvo un periodo de ermitaño en su vida. Su necesidad de hacer silencio y concentrarse en su gran amor le llevó a dejar su acomodado hogar cuando tuvo su primera conversión y a vestir un hábito de ermitaño y llevar una vida de eremita. En una llanura, a unos cuatro kilómetros de Asís, se estableció en la Porciúncula, donde en el año 1208 el Amor le inspiró el estilo de vida franciscano.