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6) Incluye tiempo de tranquila oración como parte de la rutina.

Planifica un rato de silencio en oración a solas para tu hijo, aunque sean 10 minutos al día.

Si es necesario, facilítale lecturas espirituales adecuadas a su edad durante este tiempo. Enseña a tu hijo a pedir al Espíritu Santo que tranquilice su alma y su cuerpo.

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