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ABADÍA DE NUESTRA SEÑORA DE SÉNANQUE. MONJES CISTERCIENSES. Sumergida en lo hondo de su valle desde hace 900 años, la abadía de Nuestra Señora de Sénanque sigue siendo una obra maestra del arte románico en el corazón del macizo del Luberon, en la Provenza. Ofrece un entorno excepcional para la oración y los paseos. El hotel recibe a individuos o pequeños grupos que desean compartir la vida de oración de la comunidad en silencio y recogimiento. Se invita a los huéspedes a participar de los servicios comunitarios siguiendo el ritmo que más les convenga. Desde hace 900 años, la abadía da cobijo a frailes cistercienses que viven en la más pura tradición monástica, según la Regla de san Benito. Siete veces al día, la comunidad se reúne en la iglesia abacial para celebrar el Oficio Divino. La jornada día de un hermano de Sénanque se divide entre la oración y el trabajo.
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