1/12
"El les ha elegido, de una manera misteriosa pero real, para hacerles salvadores con él y como él. Sí, Cristo les llama, pero les llama en verdad. Su llamada es exigente, porque los invita a dejarse 'capturar' completamente por Él, para que toda su vida sea vista desde una luz diferente. ¡Agárrense a Jesús y traten de vivir sólo por Él!" San Juan Pablo II, Roma, 13 de octubre de 1993.
2/12
"Toda la vida de un religioso tiene como objetivo fortalecer el vínculo de amor que se forjó por primera vez en el sacramento del bautismo. Ustedes están llamados a hacerlo en la consagración religiosa a través de la profesión de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia" (San Juan Pablo II, San Antonio, USA, 13 de septiembre de 1987).

 
3/12
"Seguir a Cristo y servir al mundo en Su nombre requiere valor y fortaleza. No hay lugar para el egoísmo - y no hay lugar para el miedo! No tengas miedo, entonces, cuando el amor haga demandas. No tengas miedo cuando el amor requiera sacrificio" (San Juan Pablo II, Auckland, Nueva Zelanda, 22 de noviembre de 1986).
4/12
"Tengan por seguro que si escuchan Su llamada y lo siguen, encontrarán gran gozo y felicidad. Sean generosos, tomen valor y recuerden Su promesa: 'Mi yugo es llevadero y mi carga ligera' (Mt. 11,30)" (San Juan Pablo II, Manchester, Inglaterra, 31 de mayo de 1982).
5/12
"Algunos consejos a todos ustedes en nombre de Jesucristo... Me gustaría preguntarles a cada uno de ustedes: ¿Qué harán con su vida? ¿Cuáles son tus planes? ¿Alguna vez has pensado en comprometer tu existencia totalmente con Cristo? ¿Crees que puede haber algo más grande que llevar a Jesús a la gente y a la gente a Jesús?" (San Juan Pablo II, Roma, Italia, 13 de mayo de 1984).
6/12
"No teman la radicalidad de Sus demandas, porque Jesús, que nos amó primero, está dispuesto a entregarse a ustedes, además de pedir de ustedes. Si te pide mucho, es porque sabe que puedes dar mucho" (San Juan Pablo II, Roma, Italia, 8 de septiembre de 1992).
7/12
"Una vocación religiosa es un don, libremente dado y recibido. Es una expresión profunda del amor de Dios por ustedes y, de su parte, requiere a su vez un amor total a Cristo" (San Juan Pablo II, San Antonio, EE.UU., 13 de septiembre de 1987).
8/12
"Si algunos de ustedes escuchan el llamado a seguir más de cerca a Cristo, a dedicar todo su corazón a El, como los apóstoles Juan y Pablo, sean generosos, no tengan miedo, porque no tienen nada que temer cuando el premio que esperan es Dios mismo, a quien, a veces sin saberlo nunca, todos los jóvenes están buscando" (San Juan Pablo II, Paraguay, 18 de mayo de 1988).
9/12
"Me piden aliento y guía, y de buena gana les ofrezco algunas palabras de consejo a todos ustedes en el nombre de Jesucristo. En primer lugar, digo esto: ¡Nunca debes pensar que estás solo para decidir tu futuro! Y segundo: ¡Al decidir tu futuro, no debes decidir por ti mismo solo!" (San Juan Pablo II, Edimburgo, Escocia, 31 de mayo de 1982).
10/12
"Les pido a cada uno de ustedes que se pregunten seriamente acerca de si Dios puede estar llamándolos a uno de estos caminos. Y a todos los que sospechan que tienen esta vocación personal, les digo: oren insistentemente para recibir la claridad necesaria, y luego respondan con un sí gozoso" (San Juan Pablo II, Córdoba, Argentina, 8 de septiembre de 1985).
11/12
"¡Cristo os llama y el mundo os espera! Recuerden que el reino de Dios necesita su generosidad y dedicación completa. No actúen como el joven rico que, invitado por Cristo, no pudo elegir y guardó sus posesiones y tristeza, aquel que había sido visto con una mirada amorosa. Actúen como aquellos pescadores que, llamados por Jesús, inmediatamente dejaron todo atrás y se convirtieron en pescadores de hombres" (San Juan Pablo II, Roma, Italia, 2 de febrero de 1989)
12/12
"Ustedes deben acoger a María en sus jóvenes vidas como el apóstol Juan la llevó 'a su casa'. Permítanle ser su madre. Ábranle sus corazones y conciencias. Que ella siempre les ayude a encontrar a Cristo, a 'seguirlo', por todos los caminos de sus vidas" (San Juan Pablo II, Roma, Italia, 23 de marzo de 1986).