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Que nunca les falte tu sonrisa.
Aunque no tengas ganas, es un gran sacrificio que hace la vida muy agradable a los de alrededor. Con este gesto de empatía, animarás al resto a luchar (aun en tiempos de incertidumbre como los que estamos viviendo) y se sentirán queridos (que es el mayor motor para que todo funcione en una familia). Recuerda la frase de san Josemaría: "Un pequeño acto, hecho por Amor, ¡cuánto vale!" (Camino, n. 814).
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