7 / 11
Constancia.
Las plantas nos enseñan que es importante cuidarlas un día y otro. Nos ayudan a ser constantes porque ellas requieren un poco de atención, unas semanalmente (por ejemplo un ficus), otras a diario. En verano (porque necesitan más agua) más que en invierno. Estar pendientes de la planta un día y otro día, más allá de la primera ilusión, es una virtud. Una recomendación: comienza por señalar en tu agenda un momento del día para la planta (pueden ser tres minutos, no más, en una pausa). Así te acostumbrarás a tratarlas y evitarás sorpresas desagradables.
+

© Di SofikoS|Shutterstock