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Crea rutinas

El orden en el horario y en la agenda semanal ayudan a detectar cuándo se produce algo extraño.

Tu hijo debe saber qué hace en el día y con quién. En la medida de lo posible, vive una pauta con él: quién lo despierta y le ayuda en el aseo personal, quién lo llevará al colegio, quién lo recogerá, quién irá con él si va a jugar al parque o a la calle...

Es conveniente que sepa, por ejemplo, que los miércoles será el abuelo quien lo recoja.

Eso hará que esté alerta si un día aparece un extraño en lugar de la persona esperada.

No conviene "marear" al niño con muchas personas que cambian contínuamente. La estabilidad es importante.
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Define las personas de su entorno familiar

Educa al niño para que sepa quiénes son las únicas personas de la familia y, de ellas, quién va a cuidar de él en determinado momento del día. Así, por ejemplo, solo ha de irse con los abuelos, papá y mamá y los tíos que vosotros designéis.

Si hay canguro o babysitter...

Explica a tu hijo que esa persona no es de la familia pero se va a ocupar de determinadas tareas (concrétaselas). Dile en qué lugares encontrará a la babysitter, qué días y a qué horas. Dile que con ella solo debe ir a los sitios que tú has decidido (a una actividad extraescolaro o a ver un familiar, por ejemplo).
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Antes de dejar el colegio cada día...

Debe despedirse de su profesor o profesora ( o la persona encargada en la escuela) y que ella vea con quién se marcha.

Conoce a los niños del aula de tu hijo y quiénes son sus padres y las personas de su confianza (desde hermanos mayores a vecinos o amigos). Quiénes los llevan al cole y quiénes los recogen. Chequea cómo es su grado de responsabilidad.
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No debe hablar con extraños

Ten en cuenta las habilidades sociales de tus hijos. Sin frenar que las desarrollen, hazle ver que no debe entablar relación con personas que no conoce. Ni mucho menos acompañarlas, incluso en el caso de que algún otro amiguito quiera ir con esas personas.

Nunca debe subirse a un vehículo de extraños

Que no haga caso de quien le diga que va de tu parte.

Nunca debe aceptar regalos o dulces de un extraño (aunque esté cerca de la escuela).
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Nunca pierdas de vista a tu hijo en el parque

Si vas al parque con él, dile dónde vas a estar para que tenga ese punto de referencia. Si cambias de lugar, avísale. No basta con que tú sepas desde dónde controlarlo a él sino que es importante que él sepa dónde estás.

Escoge lugares seguros y en los que el niño no quede fuera de tu vista en ningún momento.

Aclárale cuál es la zona de juegos y que no puede salir de ella (aunque se escape una pelota u ocurra algo en el exterior que le llame la atención).
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En caso de sospecha

Advierte a las autoridades locales si notas la presencia de un extraño cerca de la escuela, de casa o en el vecindario.
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Lugares masificados

Ten especial cuidado en espacios con gran afluencia de público: centros comerciales, conciertos, fiestas, espectáculos... Avísale que no debe soltarse de tu mano.
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Ten en cuenta la edad y la madurez de tu hijo.

No es lo mismo un niño de 5 años que uno de 10 ni uno de 13. Pero no todos los niños de la misma edad han adquirido la misma madurez. Sé realista acerca de lo que tu hijo puede comprender respecto a la seguridad personal.
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No lo sobreprotejas.

Educa a tu hijo para que vaya madurando: explícale las cosas, dale argumentos a su medida. No se lo des "todo hecho", que sepa lo que tiene que hacer en cada momento pero sin aislarlo en una burbuja.
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Coordinación

Que solo se fíe de  su profesor o profesora del colegio y de vosotros (sus familiares y la canguro si hay). Y que en el colegio sepan quiénes sois los responsables de tu hijo.
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No lo expongas en las redes sociales.

Protege la intimidad de los niños. Trata de evitar que aparezcan en tu perfil de las redes sociales o que puedan conocerse datos acerca de vuestra vida familiar.
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Si hay grupo de niños y varios padres, haced turnos

Para vigilar a los niños con mayor tranquilidad, podéis organizar turnos entre padres que sean de confianza. Esto aplica al parque, la piscina o la playa, por ejemplo. Sin embargo, no olvides dos cosas: que tú eres el responsable del niño en última instancia, y que los niños son movidos por lo general y es difícil que un padre pueda ser el "vigilante" de todos.