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¿Admitimos que las personas pueden estar enfermas? ¿Nos quejamos de que un compañero o compañero esté de baja?

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¿Descartamos a quien ha sufrido en el pasado o actualmente una depresión porque consideramos que ya no podemos confiar plenamente en esa persona?

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¿Acepto que puede haber embarazos difíciles, que exigen reposo?

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¿Confío más en las personas que no tienen responsabilidades familiares porque creo que esas son las que pueden entregarse cien por cien al trabajo?

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¿Aparto a los que van cumpliendo años?

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¿Creo que las mujeres al ser madres no van a trabajar con la misma intensidad y eso hace que las aparte de un equipo o una tarea?

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¿Cómo valoro a las personas que trabajan conmigo? ¿Las valoro por su producción únicamente?

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En el trabajo, debería ser normal que entre los colegas se pudiera hablar de cómo conciliamos la vida familiar con la laboral, y eso incluye las necesidades que tienen los padres ancianos, los bebés, los cónyuges que enferman...

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Se nota el "descarte" cuando al hablar de unos padres ancianos a los que hay que atender nos referimos a ellos como "cargas".

¿Unos padres ancianos o enfermos son una carga?? Si valoramos todo lo que les debemos, comenzando por la vida, es injusto pensar así.
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No es humano que haya entornos laborales en los que uno teme que si conocen su expediente médico pueda ser despedido o infravalorado.

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El valor de la persona está por encima de sus circunstancias y da igual que hablemos de un enfermo, sano, bebé o anciano.

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Olvidamos que un enfermo en un equipo puede suponer un acicate para que los demás arrimen más el hombro, como hacen los equipos de fútbol cuando falta un jugador.