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Apetito o falta de apetito

Ya que estamos hablando de peso, hablemos de apetito. Es de todos sabido que las mujeres embarazadas tienen algunos antojos extraños de comida. ¡Es cierto que pasa! Hace apenas unos días, ya entrada la noche, tenía unas ganas incontrolables de comerme una rebanada de pan challah con ciruelas recién cocinadas. En el último momento, justo antes de que cerrara la tienda, pude comprar el pan. ¡Y me supo tan bien con mantequilla de ciruela caliente! Por desgracia, sentí los efectos de ese capricho de ciruela durante un día entero, lo que significa que ni siquiera podía mirar en dirección a la comida. Admito que prefiero picar de algo bueno en un arrebato de hambre que no tener nada de apetito. ¡Durante los primeros tres meses estuve hambrienta!

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