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Muestra claramente el problema al otro

No se trata de sacar una lista de agravios sino de constatar que nuestra queja es real. A veces uno entra en la espiral de la "profesionalitis" sin darse cuenta, porque le apasiona el trabajo y le da compensaciones personales. Poco a poco, ensancha el campo profesional y recorta el familiar -y de la pareja- sin percibir la tendencia.

Hay que ayudarle a abrir los ojos a la realidad y a detectar las pequeñas fugas de egoísmo. Hay datos que le ayudarán, por ejemplo:

el horario.
asuntos en los que ha abandonado su responsabilidad compartida en casa y con los hijos.
falta de disponibilidad.
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Dialogad

Cuando el trabajo excesivo es un problema la pareja debe hablar del asunto. No conviene encharcar la preocupación y callar porque eso no soluciona nada. Hay que tratar el asunto en una conversación comprensiva y dialogante, donde ambos puedan exponer sus puntos de vista y las razones de fondo que les mueven a actuar así.
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Estableced pautas de mutuo acuerdo

Si tu pareja tiene un problema de adicción al trabajo o sabéis que tiende a dejarse llevar por las ocupaciones laborales, marcad pautas que le ayuden a controlarse.
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Facilítale la conexión con la vida en familia.

Haz que le resulte grato el tiempo en casa.

Infórmale de las noticias familiares. No esperes a que pregunte.
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Marcad un punto final para el trabajo diario.

A partir de esa hora, se cierra el ordenador y se desconecta el móvil.
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Prohibid el uso del móvil en las comidas.

Así podréis hablar de otros asuntos y no os interrumpirán las llamadas o los whatsapp.
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Cuida detalles pequeños en el hogar.

Las comidas, el orden y la limpieza son importantes.

Crea un clima confortable y relajante en las horas que pasáis juntos.