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Fachada del Nacimiento.

Sin apenas turistas, ahora es posible alejarse y acercarse para ver con detalle todos los elementos.
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Entrada a la basílica por la Fachada del Nacimiento.

Unos jóvenes observan la columna de Jesús, donde está inscrito el linaje de Cristo. Arriba, el Belén, y a la derecha, los pastores. También es buen momento para ver con detalle las puertas de bronce en color, hechas por el escultor japonés Etsuro Sotoo, que simulan la vegetación y contienen animalitos.
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A las 12 del mediodía, en el interior del templo.

Suena por megafonía el rezo del Ángelus y a continuación el "Ave Maria" de Schubert interpretado en alemán.
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La puerta de la Fachada de la Pasión.

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En el interior, la columna que representa a Tarragona, con los nombres de las advocaciones marianas.

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Nombres de vírgenes de todo el mundo están en las vidrieras.

José Manuel Almuzara, arquitecto experto en Gaudí y presidente de la asociación pro-Beatificación de Gaudí, guía a un reducido grupo de visitantes.
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Cerca de la Fachada de la Gloria, que está en construcción, hay puntos donde se explica el simbolismo de las torres dedicadas a los evangelistas.

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A un lado y a otro del templo hay vidrieras con colores fríos y cálidos, respectivamente, y nombres de santuarios de los 5 continentes.

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La entrada de luz a través de las vidrieras deja ahora imágenes como esta.

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Donde antes había colas de turistas, ahora se respira tranquilidad.

Un guardia de seguridad controla la entrada para que se cumplan las medidas anti-covid.
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Visitantes ante la impactante Fachada de la Pasión,

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Los fieles bajan a la Cripta para rezar ante el sagrario y la tumba de Gaudí.

Este espacio sigue funcionando como parroquia de la zona.